LA CULPA DEL CÁNCER
“Las emociones nos enferman”, indicó Padilla en Cuarto Milenio. Refiriéndose a su amiga terapeuta, “primero intentó ayudar a que Antonio supiera de dónde venía todo ese sufrimiento, porque él tenia mucho sufrimieno de estrés, de angustia… Yo sé que a Antonio lo enfermó el estrés“, afirmó.
La biodescodificación relaciona distintas emociones con problemas en otros tantos órganos. Según sus inventores, casi todos los traumas que generan enfermedades vienen de la infancia, de los primeros meses de vida e incluso desde el momento de la gestación. El Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias de la Organización Médica Colegial explica que la biodescodificación se basa en que las enfermedades no existen como tales “sino que se trata de programas biológicos de supervivencia, que activan el cerebro para adaptar al organismo al estrés que padece, fruto de los conflictos que afectan a todo ser vivo”.
El problema es que nada de esto está demostrado. Los seguidores de esta práctica niegan otros orígenes para las enfermedades que no sean los emocionales. Es decir, que la culpa del cáncer no es de la genética, de la exposición a ciertos elementos o de hábitos insanos sino del trauma emocional del propio paciente. Así, ‘curando’ ese trauma emocional, se curaría la enfermedad. Esto, sin embargo, no es lo que pasa.
Francia suspendió a Claude Sabbah su título de Medicina cuando una personas con cáncer de próstata, siguiendo los preceptos de la biodescodificación, se negó a ser tratado hasta que ya era demasiado tarde. Sabbah se mudó a Canadá para seguir con su práctica. En Bélgica, en 2011, murió una mujer con cáncer de estómago por la misma razón: ’tratarse’ con esta pseudoterapia renunciando a su tratamiento.
El principal impulsor de esta pseudociencia es otro francés, Christian Flèche, creador del ‘sistema DBO’ o descodificación biológica original, que busca liberar la energía encerrada en el cuerpo por culpa del trauma o bioshock. Como todos estos embaucadores, es autor de numerosos libros donde aplica esta pseudoterapia a una gran variedad de patologías, desde el reumatismo a la enfermedad de Alzheimer.
En España, los impulsores de la biodescodificación han sido Rafael Marañón y Enric Corbera, que ha creado su propio término, bioneuroemoción, pero la base siempre es la misma: las enfermedades no son más que manifestaciones de una emoción traumática. Así, la persona es la culpable de su enfermedad y de no curarse. Como dice el propio Corbera: solo se mueren los gilipollas. La relación entre bioneuroemoción y biodescodificación es tan clara que Flèche denunció a Corbera por plagiar sus libros, y ganó.
Como en todas las pseudoterapias, acaban sirviendo para todo tipo de problemas. Hay ‘terapeutas’ de biodescodificación como Patricia Bartolomé, que aplica el presunto método a la fertilidad, afirmando que el “inconsciente biológico” influye de tal forma que puede impedir a las mujeres quedarse embarazadas. Por supuesto, dándole una vuelta de tuerca al nombre, pero la esencia es la misma: psicobiofertilidad.
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