Aunque en España contamos con un sistema público de salud, cada vez son más las personas que recurren a un seguro médico privado para reducir tiempos de espera y acceder directamente a especialistas. En Canarias, esta tendencia es especialmente clara: según el último análisis de Rastreator, el 67% de los canarios utiliza su seguro médico al menos cada tres meses.
Sin embargo, hay un aspecto que suele generar dudas: las recetas privadas no están subvencionadas. Esto significa que, si un médico del seguro prescribe un tratamiento, en la farmacia habrá que asumir el coste completo del medicamento, salvo en el caso de quienes pertenezcan a mutualidades con recetas propias.
Para obtener fármacos subvencionados, es necesario que los recete un médico del Sistema Nacional de Salud. Con ello, quienes usan la sanidad privada suelen encontrarse ante dos opciones: pagar el precio íntegro del medicamento o acudir a su centro de salud para conseguir la receta. Para responder a esta necesidad, muchas pólizas incluyen la llamada cobertura de farmacia, un sistema de reembolso que permite recuperar parte del gasto de los medicamentos prescritos por médicos privados.
¿Qué es la cobertura de farmacia?
La cobertura de farmacia es una garantía opcional que permite que el asegurado no tenga que asumir por completo el coste de los medicamentos prescritos en consultas privadas. A través de este sistema, la póliza devuelve un porcentaje del precio del fármaco. Suele estar disponible sin límite de edad, aunque algunas pólizas marcan restricciones entre los 60 y los 75 años.
Eso sí, suele ser condición habitual que cuando se contrata esta cobertura, todos los miembros incluidos en la póliza deben tenerla. Además, contar con ella no implica que se cubran todos los fármacos y productos adquiridos en la farmacia, ya que existen criterios y límites específicos.
Límites económicos y carencias
Primero, conviene saber cómo funciona el sistema de aportación de la sanidad pública. En líneas generales varía generalmente entre el 40% y el 60% según la renta excepto en el caso de los pensionistas que solo abonan un 10%, y existen medicamentos de aportación reducida con un coste máximo de 4,26 euros.
En el ámbito privado, la cobertura funciona de forma distinta. Tal y como explica Carmen Reverte, responsable de seguros de salud en Rastreator: “En el caso de los seguros de salud, cada compañía fija el porcentaje que abonará al asegurado por medicamento, dependiendo del tipo de póliza que contrate. La cantidad de dinero que reembolsan las aseguradoras oscila entre el 50% en los seguros más básicos y el 80% en los más completos. Pero, además, la mayoría suele imponer un límite de gasto, que ronda los 200 euros anuales.”
En algunos casos también puede existir un periodo de carencia. Lo habitual es que no se aplique si la cobertura se añade desde el inicio del contrato, pero si se incorpora más adelante, puede incluir una carencia que, por norma general, no supera los seis meses.
Medicamentos cubiertos
Es importante tener claro que, para que la póliza reembolse los gastos, los medicamentos deben estar autorizados por el organismo público competente, formar parte del tratamiento necesario para el asegurado y figurar dentro de las condiciones de su cobertura.
Entre los productos que suelen incluirse están los medicamentos con código nacional, vacunas, tratamientos de larga duración o medicación para alergias. Algunas pólizas pueden limitarlo a ciertos tipos, como los genéricos, por lo que conviene revisar al detalle qué fármacos entran dentro de la garantía.
Para que la compañía efectúe el reembolso de medicamentos es imprescindible contar con la prescripción del médico. En el caso de los seguros tradicionales es necesario que el médico que haga la receta forme parte del cuadro médico de la compañía. Sin embargo, en las pólizas de reembolso la prescripción podrá hacerla cualquier médico esté asociado o no a la compañía aseguradora.
Procedimiento para solicitar el reembolso
Si se quiere solicitar un reembolso, habrá que realizar varios pasos. En primer lugar, tendrá que solicitarse por escrito mediante un impreso de solicitud y adjuntar todas las facturas de la farmacia y las prescripciones de las recetas que haya hecho el médico.
Como las aseguradoras suelen imponer un plazo de tiempo máximo para solicitar el reembolso, conviene estar atento, ya que si se excede el plazo, el seguro no correrá con esos gastos.
Porcentajes de reembolso, límites anuales, carencias o tipos de medicamentos incluidos… con tantas variables es normal que surjan dudas. La manera más sencilla de encontrar el seguro que mejor se ajusta a cada caso es utilizar un comparador especializado como Rastreator. De esta manera se podrán revisar coberturas, precios y condiciones desde casa y, si se necesita orientación, también ofrece la posibilidad de hablar con un experto que aclare dudas.