El IGN en Canarias tiene señales de sismos bajo el Teide que no sabe clasificar
Hay un tipo de señal bajo el Teide que ni siquiera entra en los catálogos del IGN en Canarias
En marzo, el sistema automático en Canarias del Instituto Geográfico Nacional (IGN) detectó 272 eventos bajo Las Cañadas del Teide en menos de veinticuatro horas. De todos ellos, los técnicos solo pudieron localizar con precisión 65. El resto quedó registrado, pero sin ubicación. No es un fallo: es la naturaleza de lo que ocurre bajo el volcán de Canarias.
Y hay un tipo de señal que va todavía más allá. El tremor volcánico, una de las cuatro categorías que los sismólogos distinguen en entornos volcánicos, no aparece en los catálogos sísmicos porque sus características son tan distintas que resulta muy complicado localizarlo. Existe, se registra, se analiza, pero no se cataloga como los demás.
Los cuatro tipos de señal que se registran en Canarias
- Volcanotectónicos (VT). Producidos por roturas en la corteza debido al empuje del magma o por la apertura de un conducto. Son prácticamente indistinguibles de un terremoto normal, presentan fases sísmicas bien definidas y por eso se localizan con facilidad.
- Largo periodo (LP) o baja frecuencia. Vibran por debajo de los 3 hercios, con magnitudes muy pequeñas. Su onda primaria llega de forma emergente, sin un inicio claro, lo que hace difícil distinguir las fases. Se asocian al movimiento de fluidos y a la desgasificación del magma.
- Híbridos. Una combinación de los dos anteriores. Mezclan la señal de fractura de roca con la señal lenta del fluido. Son los que más abundan bajo el Teide desde 2016.
- Tremor volcánico. Una señal continua y de larga duración, no un evento puntual. Puede deberse a la resonancia provocada por el movimiento prolongado de magma a través de fisuras o a la sucesión ininterrumpida de eventos LP.
Esa clasificación explica por qué el IGN insiste tanto en la terminología. Cuando en febrero se registró una secuencia de pulsos bajo Las Cañadas, el organismo evitó llamarlo enjambre sísmico: las señales no presentaban periodicidad temporal ni tenían suficientes características comunes para agruparse como tal.
El IGN admite que el análisis de microseísmos es un proceso complejo que requiere un filtrado pormenorizado de las señales de baja frecuencia, y que por la escasa amplitud de los registros los datos iniciales suelen ser provisionales.
Qué significan esas señales bajo el Teide en Canarias
La interpretación es la misma desde hace años. Involcan explica que los eventos LP están asociados al movimiento de fluidos hidrotermales en el interior de la isla, un proceso vinculado al sistema magmático-hidrotermal del Teide que está bajo vigilancia continua desde 2016. Esos fluidos pueden liberarse desde una cámara magmática subyacente y, al ascender hacia niveles más superficiales, generar distintos tipos de ruido.
Los híbridos en Canarias, por su parte, combinan sismicidad fracturante con señales vinculadas al movimiento de fluidos. Indican dinamismo interno, pero el IGN repite en cada informe que este tipo de actividad no aumenta el peligro de erupción a corto o medio plazo en la isla. Y ninguna de esas señales ha llegado a ser percibida por la población.
Hay además una iniciativa de Involcan que merece la pena conocer y que casi nadie ha difundido: el instituto ha empleado una técnica de sonificación para convertir esas señales en audio. Publicó dos ejemplos, uno de una señal de baja frecuencia registrada el 10 de febrero y otro de un tramo de enjambre de eventos híbridos detectado entre el 18 y el 20 del mismo mes. Es, literalmente, el sonido del interior del volcán.
Todo esto se sostiene sobre una red de más de cien estaciones en Canarias, equipos de medición y puntos de muestreo fijos repartidos por el archipiélago, con sismómetros, arrays sísmicos y acelerómetros perfectamente sincronizados. Es esa sincronización la que permite calcular el azimut de la fuente y la velocidad aparente de las ondas, y con ello intentar situar señales que, por su propia naturaleza, se resisten a ser localizadas.
Conviene cerrar con el matiz que da sentido a todo en Canarias. Que el IGN no pueda situar cientos de eventos no significa que se le escape algo: significa que está detectando fenómenos tan pequeños y tan difusos que hace veinte años, sin la red actual, ni siquiera habríamos sabido que existen. En Canarias, el problema no es la falta de datos. Es que hay demasiados y muy sutiles.