El vino de Canarias que Shakespeare citó una y otra vez en sus obras
Shakespeare citó el vino de Canarias en sus obras y lo hizo decenas de veces
Hubo un tiempo en que el vino de Canarias era tan célebre en Inglaterra que el dramaturgo más importante de su historia lo metió en sus obras una y otra vez. William Shakespeare lo citó en Enrique IV, en Las alegres comadres de Windsor y en Noche de Reyes, siempre con los mismos términos: canary y sack.
La cita más célebre está en la segunda parte de Enrique IV, acto II, escena IV. Mistress Quickly le dice a Doll Tearsheet: «Por mi fe que habéis bebido demasiado vino canario, un vino maravilloso y penetrante que perfuma la sangre antes de que se pueda decir: ¿qué es esto?». Cuatro siglos después, sigue siendo probablemente la mejor nota de cata que ha recibido un vino del archipiélago.
Falstaff, el personaje que no bebía otra cosa que vino de Canarias
Si hay un nombre asociado a este vino en la obra de Shakespeare es el de sir John Falstaff, el caballero bravucón, juerguista y fanfarrón que aparece en Enrique IV y en Las alegres comadres de Windsor. Su vinculación con el vino de Canarias es tan constante que forma parte de la definición del personaje.
Los ejemplos se acumulan a lo largo de las obras. «Bardolf, adelántate a Coventry y lléname una botella de vino de Canarias», ordena en un momento. «Ve a traerme una pinta de Canarias, colócate una tostada encima», pide en otro. Y hay una réplica del príncipe Enrique que retrata al personaje entero: «Te has embrutecido de tal modo, a fuerza de beber vino añejo de Canarias, de desabrocharte después de cenar y de dormir la siesta en los bancos…».
En la primera parte de Enrique IV, la obra shakespeariana con más referencias a vinos españoles, el traductor Luis Astrana Marín contabilizó hasta 19 menciones, que vertió siempre como vino de Canarias, vino canario o vino añejo de Canarias.
El matiz que casi todo el mundo cuenta mal sobre el vino de Canarias
Aquí conviene una precisión que se pierde en la mayoría de los reportajes. Shakespeare nunca escribió la palabra malvasía. En sus obras aparecen los términos sack, canaries, canary, sherry y wine, con mucha más frecuencia los dos primeros, pero no el nombre de la variedad de uva.
Es un detalle con consecuencias. La identificación entre el canary wine de Shakespeare y el malvasía es razonable y la sostienen muchos estudiosos, porque el malvasía era el vino canario que se exportaba a Inglaterra en aquella época. Pero es una deducción histórica, no una cita literal. Quien afirma que Shakespeare escribió sobre el malvasía de Lanzarote está añadiendo algo que el texto no dice.
La razón de que ese vino llegara a los escenarios de Londres está en la geografía y en el comercio. Desde el siglo XVI, Canarias exportaba su famoso canary wine a Inglaterra y a otros países europeos, aprovechando la posición estratégica del archipiélago en las rutas de navegación entre Europa, América y África. Inglaterra era el principal destino, de modo que el producto formaba parte del paisaje cotidiano de las tabernas londinenses que Shakespeare retrataba.
Y no fue el único que lo mencionó. También Walter Scott y Lord Byron citaron el vino canario en sus obras, lo que da idea de hasta qué punto ese producto estaba instalado en el imaginario británico.
Hubo además un uso que hoy resulta curioso: el malvasía canario se empleó durante el siglo XVII como remedio medicinal, una práctica habitual con los vinos dulces de la época. Lo que para Falstaff era un vicio, para los médicos de entonces era farmacia.
Aquel esplendor comercial acabó decayendo con los siglos, pero el rastro literario sigue ahí, fijado en unos textos que se representan en todo el mundo. Cada vez que un actor pide en escena una botella de canary, está nombrando a Canarias sin saberlo.