Qué pasaría si suena una alerta de tsunami en Canarias: el protocolo paso a paso
Dos horas y media: el tiempo que tendría Canarias si un tsunami saliera de las Azores
Si un terremoto submarino generara un tsunami en las islas Azores a Canarias, las olas tardarían aproximadamente dos horas y media en alcanzar Canarias. Si se originara en el Caribe, el tiempo sería de unas seis horas. Esos son los márgenes reales que recoge el Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos, y son los que determinan todo lo demás.
El riesgo existe y está reconocido oficialmente. La Dirección General de Protección Civil señala que históricamente hay constancia de maremotos de efectos desastrosos en la costa atlántica suroccidental española, una zona que incluye Huelva, Cádiz, el Estrecho de Gibraltar y Canarias. No es un escenario hipotético: es un riesgo planificado.
Cómo se enteraría Canarias de que viene un tsunami
El aviso no llega del mar, llega de un sismógrafo. La Red Sísmica Nacional, dependiente del Instituto Geográfico Nacional, dispone de las herramientas para determinar si un terremoto puede generar un maremoto y evaluar cómo afectaría a cada punto de la costa española. Cuando detecta un fenómeno susceptible de provocarlo, emite mensajes que envía a la Dirección General de Protección Civil y Emergencias a través del Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias.
A partir de ahí, el procedimiento tiene dos fases diferenciadas que conviene no confundir. Primero, la subfase de aviso a las autoridades responsables de protección civil. Después, y solo si procede, la subfase de alerta a la población. Son las autoridades nacionales quienes deciden si corresponde emitir una alerta pública y, en su caso, una orden de evacuación.
España y Canarias recibe además las alertas emitidas a nivel regional e internacional por los Centros Regionales de Aviso de Tsunami, establecidos en el marco de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco. El sistema no depende únicamente de la detección propia.
La normativa exige que los planes autonómicos incluyan el plan de evacuación, los itinerarios y las zonas de refugio y acogida para la población evacuada. Esa información es la que cada municipio costero debe tener definida de antemano.
Qué debe hacer la población en Canarias
Las recomendaciones oficiales de Protección Civil son claras y hay una que está por encima del resto: no esperar al aviso si hay señales evidentes. Si el mar se retira de forma repentina dejando el fondo al descubierto, o si se percibe un terremoto lo bastante fuerte como para dificultar mantenerse en pie, hay que evacuar de inmediato hacia terreno elevado o tierra adentro.
- Evacúa hacia zonas altas. Ante información de alerta o señales naturales, dirígete de inmediato a terreno elevado o tierra adentro. No intentes recoger pertenencias.
- No vuelvas tras la primera ola. Un tsunami es una serie de olas y la primera no suele ser la mayor. La llegada puede prolongarse durante horas.
- Prepara la vivienda si hay tiempo. Cierra los suministros de gas y electricidad y asegura puertas y ventanas antes de salir.
- Lleva lo imprescindible. Botiquín, documentación y una radio portátil con pilas, que funciona cuando falla todo lo demás.
- Usa el teléfono solo para emergencias. El 1-1-2 debe quedar libre. Saturar las líneas impide que lleguen las llamadas que sí son urgentes.
Hay un matiz técnico que explica por qué la altura de la ola no es la misma en todas partes: la variación del relieve del fondo oceánico modifica de forma decisiva cómo crece un tsunami al aproximarse a la costa. Por eso dos puntos del mismo litoral pueden recibir impactos muy distintos.
En el caso de Canarias, la combinación de población concentrada en la costa, actividad turística y un archipiélago con más de 1.500 kilómetros de litoral convierte la planificación en algo especialmente relevante. Y esos márgenes de dos horas y media o seis horas, que parecen escasos, son en realidad tiempo suficiente para evacuar una zona si la cadena de avisos funciona y la gente sabe qué hacer.
El Plan Estatal en Canarias establece precisamente eso como objetivo: avisar de la inminencia de la amenaza a las autoridades, a los servicios de emergencia y a los ciudadanos que puedan verse afectados, con atención especial a las personas más vulnerables, para que puedan adoptarse las medidas de autoprotección a tiempo.