La estafa digital ha entrado en una nueva fase y la consultora financiera OVB advierte que la inteligencia artificial generativa (genAI) está siendo utilizada como un arma sofisticada por los delincuentes cibernéticos para realizar, entre otras, engaños financieros. Lo que antes requería preparación humana, tiempo y recursos ahora puede ser automatizado con rapidez por herramientas tecnológicas que imitan voces, rostros, documentos y conversaciones. El resultado: un delito mucho más convincente, difícil de identificar y cada vez más común en entornos digitales como redes sociales, plataformas de mensajería o incluso en correos corporativos.
Para OVB, el riesgo de estafa está en que estas nuevas maniobras no solo apelan al descuido o la desinformación, también logran engañar a personas con experiencia, formación y hábitos digitales responsables. La inteligencia artificial ha democratizado el acceso a técnicas de persuasión y manipulación que antes estaban al alcance de unos pocos. Hoy, un impostor puede simular una identidad creíble en segundos, con un vídeo falso, una voz clonada o una conversación automatizada que se adapta al interlocutor. Y muchas veces, las víctimas no lo descubren hasta que el daño ya está hecho.
Entre mayo de 2024 y abril de 2025, las denuncias por estafas vinculadas al uso de inteligencia artificial generativa se dispararon en un 456 %, según cifras de Chainabuse, la plataforma de reportes de fraude respaldada por TRM Labs. Este crecimiento resulta aún más preocupante si se tiene en cuenta que, en el período anterior (2023–2024), ya se había registrado un aumento del 78 % respecto a los datos de 2022–2023. Las cifras evidencian un patrón sostenido de crecimiento en el uso de IA como herramienta para facilitar fraudes cada vez más sofisticados.
Frente a este fenómeno, OVB pone el foco en la necesidad de redoblar la atención y la verificación. Una estafa ya no se limita a comunicaciones mal redactadas o llamadas genéricas. Ahora pueden tener la apariencia exacta de una firma financiera reconocida, replicar el tono de un asesor confiable o incluso mostrar documentos falsificados casi idénticos a los reales. Por esta razón, la imagen profesional ya no es garantía de legitimidad.
Estafa e IA: OVB explica las señales que no hay que ignorar
Para OVB, identificar una estafa facilitada por inteligencia artificial requiere una mirada crítica ante ciertos patrones. Uno de los más frecuentes es la urgencia artificial: presiones para invertir de inmediato, advertencias sobre oportunidades que “no volverán” o promociones con tiempo limitado. A través de la presión emocional buscan impedir que la persona se tome el tiempo necesario para validar la oferta o investigar su origen.
Otro elemento recurrente es la personalización. Gracias a la IA, los mensajes pueden estar adaptados al perfil de la víctima, usando su nombre, intereses o ubicación. A simple vista, esto puede parecer una interacción legítima de una entidad con la que la persona ya ha interactuado. La consultora financiera resalta que la familiaridad puede ser un arma en manos del estafador: cuando algo suena creíble y cercano, la sospecha se reduce.
También se observa un uso creciente de deepfakes en videos y audios, donde se muestran supuestos especialistas financieros recomendando inversiones “sin riesgo y con alta rentabilidad”. Este tipo de contenido circula por redes como TikTok, Instagram o incluso LinkedIn, lo que contribuye a su apariencia de legitimidad. Para OVB, esta es una de las formas más peligrosas de estafa actual: una que utiliza tecnología para sustituir el juicio.
Frente a esto, la empresa insiste en no confiar únicamente en lo que se ve u oye. La verificación debe ser el paso obligatorio antes de tomar cualquier decisión financiera. Confirmar identidades, revisar sitios web oficiales, buscar referencias externas y prestar atención a los detalles técnicos (como direcciones de correo o números de contacto) puede marcar la diferencia entre una inversión segura y un daño irreversible. En un contexto donde la estafa ya no depende del engaño humano y cuenta con la eficiencia de la inteligencia artificial, OVB recuerda que la prevención empieza por la información, la cautela y la capacidad de cuestionar incluso lo que parece más real.