En 1965, Frederick W. Smith, por aquel entonces un estudiante universitario en Yale, escribió un trabajo final sobre cómo la mayor parte de las empresas de transporte aéreo usaban las rutas de los vuelos de pasajeros, algo que consideraba poco eficiente en términos económicos y logísticos, ya que no eran apropiadas para envíos que requerían unos plazos de entrega ajustados. Pocos años después, este trabajo se convertiría en el germen de Federal Express.

Aunque su fundación data de 1971, no comenzó a operar hasta 1973. Empezó con 14 pequeños cargueros que despegaron desde el aeropuerto internacional de Memphis. Aquella noche entregaron 186 paquetes en 25 ciudades estadounidenses diferentes. Fueron unos inicios complicados, ya que FedEx estuvo a punto de quebrar ese mismo año, pero gracias a un golpe de suerte de su fundador en los juegos de casino de Las Vegas logró esquivar la bancarrota.

Su centro de operaciones se estableció en Memphis, con la intención de aprovechar la situación geográfica de la ciudad para optimizar las rutas y el buen clima de la región, un factor muy importante de cara a no sufrir cierres en el aeropuerto. La compañía no despegó hasta 1975, momento en el que comenzaron a entrar los beneficios, y pronto se convertiría en la empresa mensajería preferida para los envíos urgentes del país.

La madurez de FedEX se produjo a lo largo de la década de los 80, con un crecimiento anual cercano al 40 %. En 1983, sus ingresos superaban los mil millones de dólares, todo un récord para una empresa americana: había alcanzado esa marca en menos de 10 años, y sin necesidad de fusiones ni compras de terceros. Sus operaciones intercontinentales comenzaron en 1984, ofreciendo servicios a Europa y Asia. En 1988 comenzaron añadieron Japón a sus envíos programados, que no tardaron en ampliar gracias a la adquisición de Tiger International. La compra incluía rutas a 21 países, una flota de 727 y 747 e instalaciones en todo el mundo. A esto se suma la experiencia en envíos internacionales de Tiger.

Estas adquisiciones de empresas se siguieron sucediendo: en 1995 añadieron las aerolíneas Evergreen International, y con ellas la autorización para ofrecer servicios a China. Un año antes habían adoptado oficialmente el nombre con el que ya se les conocía popularmente: Federal Express se convertía así en “FedEx”. En el año 2000 incorporaron la palabra Express a la marca, pasando a ser “FedEX Express”, para dejar clara su vocación de ser percibido como un servicio de mensajería urgente.

Con el arranque del siglo XXI, su evolución y expansión no se detuvo. En 2008 optimizaron los consumos de carburante con la incorporación del modelo 757 de Boeing, que pasó a ser el avión responsable de la ruta entre Memphis y Washington D.C. No solo supuso la apertura de una nueva vía de transporte, sino que permitió reducir su gasto energético y sus emisiones. Lo mismo sucedió en 2013 al añadir el Boeing 767-300F a su flota, aeronave con un consumo un 30% más eficiente. Así, la empresa estaba preparada para afrontar el crecimiento de la venta online en diversos sectores.

En 2016 se produjo la mayor compra en la historia de la compañía: su cartera se expandió exponencialmente tras la adquisición de TNT Express, lo que supuso sumar 50.000 empleados a la plantilla y más de 30.000 vehículos. Con este movimiento ampliaron su operativa de transporte por carretera en Europa, además de expandir sus operaciones a Oriente Medio, África y Centroamérica y Sudamérica.

En la actualidad, la compañía vive un momento dulce para sus inversores. En el plazo de un año, desde febrero de 2020 a febrero de 2021, sus acciones han pasado de cotizar a algo más de 160 dólares hasta los cerca de 250, una revalorización sustancial, en torno al 60 %, que demuestra la buena salud de la empresa de cara a la década que ahora comienza.