La trayectoria multisectorial de Miguel Xurigué, tecnología aplicada a problemas reales en gaming, moda, restauración e innovación
El emprendedor ha desarrollado su carrera saltando entre industrias distintas con un mismo método de trabajo, que parte de detectar problemas cotidianos y resolverlos con herramientas digitales pensadas para las personas que las usan.
La carrera de Miguel Xurigué se ha movido entre sectores que, a primera vista, tienen poco en común. Tecnología, gaming, moda, restauración e innovación figuran entre las industrias por las que ha transitado un emprendedor que no entiende cada campo como un compartimento cerrado, sino como un terreno donde aplicar una misma forma de pensar. El hilo que conecta ámbitos aparentemente inconexos no es la industria, sino un modo de trabajar que se repite con independencia del contexto.
El punto de partida explica por qué el recorrido de Xurigué se lee como una progresión y no como una especialización. En lugar de anclarse en una única industria, ha ido construyendo un método trasladable de un escenario a otro. Detrás de cada movimiento hay un problema analógico, una tarea manual, un procedimiento ineficiente o un hábito mejorable, al que responde con una solución digital diseñada para simplificar el día a día de quien la utiliza.
Qué guía la trayectoria de Miguel Xurigué al cambiar de sector
Cuando se le pregunta por su manera de aterrizar en industrias tan diversas, la respuesta apunta directamente a las personas. Antes que la oportunidad de negocio, lo que le mueve es el reto tecnológico entendido como un ejercicio de aprendizaje sobre quienes trabajan en cada entorno. «Me gusta usar la tecnología para mejorar la vida de las personas y de las empresas«, afirma el emprendedor, una idea que funciona como brújula al decidir en qué proyecto implicarse.
Del planteamiento se deriva una constante en su forma de crear. Cada producto que impulsa se concibe centrado en el usuario, con el objetivo de que la herramienta encaje en su rutina en lugar de complicarla. La tecnología, en su discurso, nunca es un fin en sí misma, sino el instrumento que permite resolver algo que antes se hacía de manera más lenta, más costosa o menos satisfactoria.
Xurigué resume su forma de abordar cada reto con una fórmula sencilla. «Aplicando la tecnología, soluciono problemas analógicos«, sostiene. La frase condensa un recorrido que ha pasado por sectores muy distintos sin perder coherencia, porque el patrón se mantiene por encima del campo concreto donde se aplique.
De la observación a la herramienta, cómo trabaja el emprendedor
El método de Miguel Xurigué se entiende mejor a través de cómo nacen sus proyectos, que suelen arrancar de una escena cotidiana más que de un plan de negocio previo. Trebolt ilustra bien el proceso. La idea surgió durante sus viajes, al observar en los buffets de los hoteles la enorme cantidad de comida que quedaba sin aprovechar al terminar el servicio, con una parte muy alta destinada directamente a la basura.
De la observación surgió la voluntad de digitalizar el procedimiento y convertir un desperdicio silencioso en una operación medida. El planteamiento perseguía varios efectos a la vez, una experiencia más satisfactoria para los trabajadores, un ahorro para el establecimiento y un componente de responsabilidad social ligado a no tirar comida. Al frente del proyecto junto a su equipo, su papel fue el de trasladar una intuición hasta convertirla en una realidad operativa.
El recorrido, de la idea observada de refilón a la herramienta funcional, representa bien su forma de trabajar. No importa tanto el sector de partida como la capacidad de detectar un problema real y darle una respuesta tecnológica que las personas implicadas puedan usar sin fricción.
El reto humano de escoger a los compañeros de viaje
Su mayor desafío profesional en el presente tiene que ver más con lo humano que con lo técnico. No está en el desarrollo de producto ni en la entrada en un nuevo mercado, terrenos que ya ha recorrido, sino en acertar con las personas que le acompañan en cada etapa. Aprender a escoger a los compañeros de viaje adecuados para sus nuevos proyectos es la dificultad que reconoce afrontar ahora Miguel Xurigué.
El planteamiento encaja con el resto de su discurso, donde las personas ocupan siempre un lugar central, sean los usuarios de un producto o los socios con los que se levanta cada iniciativa. Para alguien que ha basado su carrera en observar a la gente y aprender de ella, el desafío de rodearse del equipo correcto resulta coherente con un recorrido que ha antepuesto el factor humano a la propia tecnología.