¿Por qué trabajar en seguros se ha convertido en una de las salidas laborales más estables?
El sector seguros no suele aparecer en los titulares de las profesiones de moda, pero los datos cuentan otra historia. Mientras otros segmentos del mercado laboral se enfrentan a un “sube y baja”, la industria aseguradora mantiene un ritmo de contratación constante y unas condiciones que son cada vez más atractivas para quienes buscan un empleo estable.
El sector de Seguros no deja de generar empleo
De acuerdo con el informe “Mercado de trabajo en el sector de banca y seguros 2026” de Randstad Research, el conjunto de Banca y Seguros supera ya las 492.000 personas ocupadas en España, lo que representa alrededor del 2% del empleo nacional. Dentro de ese bloque, el segmento específico de seguros, reaseguros y fondos de pensiones privados concentra aproximadamente 136.000 trabajadores, una cifra que se ha mantenido estable incluso en los periodos en los que otros sectores recortaban plantilla.
Una de las particularidades más llamativas de esta industria es su nivel de profesionalización. La mayoría de quienes trabajan en banca y seguros cuentan con estudios universitarios, una proporción muy superior a la media del mercado laboral español. No obstante, esto no quiere decir que sea un sector cerrado, más bien, significa que es un sector en el que se valora la formación específica por encima de la experiencia genérica, y ahí es donde se abre la puerta para quien quiere reorientar su carrera.
Estabilidad y un componente que pocos sectores ofrecen
Trabajar en distribución de seguros tiene una característica que lo diferencia de buena parte del mercado laboral y es que la cartera de clientes genera ingresos recurrentes. Cada póliza que se renueva año tras año supone comisiones de mantenimiento, lo que da a estos profesionales una base de ingresos previsible que se construye con el tiempo, sin techo de crecimiento ligado únicamente a nuevas ventas.
Además, es un sector en el que tienen cabida perfiles muy distintos:
- Comerciales y agentes, que gestionan carteras propias de clientes particulares y empresas.
- Gestores de siniestros, encargados de tramitar y resolver incidencias con los asegurados.
- Especialistas en cumplimiento normativo y protección de datos cada vez más demandados por la presión regulatoria del sector.
- Perfiles técnicos y actuariales centrados en el análisis de riesgo y producto.
Gracias a esta diversidad, tanto quien busca un trabajo de cara al público como quien prefiere un perfil más analítico, puede encontrar su lugar dentro de la misma industria.
La habilitación DGSFP
Un detalle importante del sector seguros es que el acceso está regulado. Desde la entrada en vigor del Real Decreto 287/2021, nadie puede ejercer la distribución de seguros y reaseguros en España sin haber superado una formación específica autorizada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Esta exigencia establece distintos niveles de formación según la responsabilidad del puesto que se vaya a desempeñar.
Esto tiene una doble lectura para quien quiere entrar en el sector. Por un lado, es una barrera de entrada, puesto que, sin la certificación correspondiente, ninguna aseguradora puede contratar para funciones de asesoramiento o venta de seguros. Por otro lado, es justo lo que convierte a quienes sí cuentan con ella en candidatos prioritarios frente a un mercado donde la demanda de profesionales habilitados supera a la oferta.
Quienes aspiran a ejercer como agentes de seguros, responsables de la actividad de distribución o cualquier figura que negocie y cierre contratos de seguros directamente con el cliente necesitan la Certificación DGSFP en Distribuidor de Seguros Nivel 1, la formación más completa, con 300 horas lectivas, que habilita para el ejercicio profesional tras superar el examen oficial correspondiente.
Por su parte, para perfiles que prestan asesoramiento sobre productos de seguros sin asumir la responsabilidad última de la distribución (empleados de aseguradoras, bancaseguros o personal de apoyo comercial) la normativa exige la Certificación DGSFP en Distribuidor de Seguros Nivel 2, con 200 horas de formación y sin necesidad de examen posterior para ejercer.
Ambas certificaciones acreditan ante la DGSFP los conocimientos exigidos por ley, siendo estos la normativa de contratación de seguros, estructura del sistema financiero, gestión de siniestros, protección de datos y prevención del blanqueo de capitales, entre otras materias.
Una puerta de entrada accesible
A diferencia de otras profesiones reguladas, el acceso a la distribución de seguros no exige una carrera universitaria previa, basta con el título de bachillerato o equivalente para matricularse en la formación de Nivel 1. Esto hace que sea una opción real para quien busca reorientar su carrera profesional sin tener que volver a las aulas durante varios años, o para quien ya trabaja en el sector financiero y quiere ampliar su radio de acción hacia los seguros.
El sector asegurador necesita relevo, ofrece estabilidad poco habitual en otros ámbitos y, sobre todo, premia a quien se forma. Pero, como vimos, es necesario contar con una habilitación oficial para poder acceder al campo y disfrutar de sus beneficios.