En el contexto de gestión energética de sus centros productivos, la eficiencia se consolida como un criterio estructural clave en Teka. El 100% de la electricidad comprada para sus fábricas está respaldada por Garantías de Origen Renovable (CNMC). Además, el autoconsumo fotovoltaico ya cubre cerca del 10% del consumo eléctrico total tras incorporar 120 kW adicionales de capacidad energética.
En los centros productivos de Teka, la gestión energética se articula a través de auditorías específicas, sistemas de monitorización y la sustitución progresiva de luminarias convencionales por soluciones de bajo consumo. El control continuo de estos parámetros permite detectar ineficiencias, ajustar procesos y estabilizar la demanda eléctrica en las distintas fases de fabricación.
La revisión industrial amplía ese enfoque hacia la gestión de materiales y recursos asociados al producto. En ese marco se desarrollan proyectos de minimización de materiales empleados en embalajes, especialmente plástico y poliespán (EPS), así como iniciativas de reducción de espesor en determinados componentes y envases de cartón. En algunas líneas se impulsa la sustitución de envases plásticos por cartón corrugado, con el objetivo de optimizar materiales sin alterar la protección del producto durante transporte y almacenamiento.
Estas actuaciones consolidan un estándar interno de eficiencia que se proyecta sobre las decisiones técnicas de desarrollo. Los criterios aplicados en consumo energético y racionalización de materiales pasan a formar parte de los parámetros que definen la ingeniería de producto.
De la eficiencia industrial al desarrollo de producto en Teka
El criterio aplicado en planta encuentra continuidad en el diseño y la ingeniería de los electrodomésticos desarrollados por Teka. La eficiencia energética se integra como parámetro técnico desde la fase de desarrollo, vinculando consumo racional, estabilidad térmica y rendimiento operativo.
Teka dispone de una amplia gama de electrodomésticos con altas clasificaciones energéticas, especialmente en frío y lavado. Los frigoríficos combi Energy & Efficient están orientados a maximizar la eficiencia manteniendo capacidad interior y prestaciones técnicas, lo que implica optimizar sistemas de aislamiento, control térmico y distribución de frío sin reducir volumen útil.
En frío, tecnologías como No Frost y MetalCooling favorecen una temperatura uniforme en el interior del aparato. La reducción de fluctuaciones térmicas permite un funcionamiento más regular del sistema de refrigeración y evita incrementos puntuales de demanda energética. Elementos como los cajones ZeroBox contribuyen a mantener condiciones específicas de conservación sin ajustes constantes, reforzando la estabilidad del conjunto.
En lavado, los programas automáticos y los ciclos ECO adaptan el consumo de agua y electricidad en función de la carga real y del tipo de uso. La calibración dinámica de parámetros permite evitar sobreconsumos innecesarios, manteniendo la eficacia del proceso sin aumentar el gasto energético.
Diseño técnico enfocado en rendimiento energético
La lógica de eficiencia también se aplica en las gamas de cocción de Teka. Los hornos multifunción incorporan programas asistidos y sistemas de control preciso de temperatura que permiten mantener parámetros constantes durante el proceso. En las placas de inducción, la regulación exacta de potencia y tiempos contribuye a una gestión más controlada del consumo energético.
El conjunto de estas soluciones técnicas responde a un enfoque común: estabilizar el funcionamiento del electrodoméstico para evitar picos de demanda y optimizar el uso de recursos en cada ciclo. La eficiencia deja de entenderse como una característica aislada y pasa a formar parte del equilibrio entre potencia, precisión y consumo.
Con esta integración entre optimización industrial y desarrollo técnico, Teka consolida un modelo en el que la eficiencia energética se aborda de forma transversal, desde la gestión del consumo en planta hasta el desempeño operativo de sus electrodomésticos en el hogar.