El interés por comprar vivienda sigue creciendo en España, aunque la decisión se retrasa. Uno de cada cuatro españoles que aún no son propietarios prevé adquirir una vivienda en los próximos cinco años, según el informe Radiografía del mercado de la vivienda en el segundo semestre de 2025 elaborado por Fotocasa. El dato, que alcanza el 24%, supone un avance de un punto porcentual respecto al mismo periodo del año anterior.
No se trata de un cambio brusco, pero sí de una tendencia clara. El deseo de compra se mantiene vivo incluso entre quienes no han dado ningún paso en los últimos doce meses. De ese 24%, un 8% planea comprar en los próximos dos años, exactamente el mismo porcentaje que en 2024, mientras que un 16% sitúa la decisión entre los dos y los cinco años, un punto más que hace un año. La expectativa crece, pero el calendario se alarga. Los altos precios dificultan el acceso a la vivienda, aunque según los expertos todavía no estamos en una crisis de vivienda como la de principios de siglo.
El mercado, por tanto, no se enfría. Se reorganiza. Y lo hace en un contexto marcado por tipos de interés más atractivos, pero también por una oferta limitada y precios que siguen tensionando el acceso.
Un mercado activo, pero selectivo
“Este ejercicio podría convertirse en uno de los años más dinámicos de la historia”, señala María Matos, directora de estudios y portavoz de Fotocasa. En su análisis, el mercado seguirá muy vivo, impulsado por condiciones hipotecarias más favorables, aunque advierte de un freno persistente: la falta de vivienda a precios asumibles.
La combinación es conocida. Por un lado, el coste de financiar la compra resulta más atractivo que hace un año. Por otro, la escasez de oferta obliga a muchos compradores potenciales a retrasar la decisión. El resultado es un mercado con alta demanda latente, pero con operaciones que se posponen a la espera de mejores oportunidades.
Matos apunta además a factores que van más allá del precio. La compra de vivienda sigue vinculada a mejoras en la calidad de vida, procesos de emancipación y, en algunos casos, a la búsqueda de rentabilidad en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica. Comprar casa no es solo una decisión residencial. También es una decisión estratégica.
Más intentos de compra, no siempre con éxito
El informe aporta otro dato relevante. El 18% de los mayores de 18 años ha realizado alguna acción de compra en el último año, lo que supone un aumento de cinco puntos porcentuales respecto a agosto de 2024. Dentro de ese grupo, solo un 5% ha conseguido comprar, mientras que un 14% lo ha intentado sin cerrar la operación.
La diferencia entre intención y resultado refleja las dificultades reales del mercado. Buscar vivienda, visitar inmuebles o solicitar financiación no garantiza llegar a la firma. Muchos procesos se quedan por el camino, ya sea por falta de ahorro suficiente, por precios fuera de presupuesto o por cambios en la situación personal del comprador.
Este aumento de intentos fallidos es un indicador claro de presión. Hay interés, hay movimiento, pero no siempre hay encaje entre lo que se busca y lo que se puede pagar.
Los frenos siguen siendo estructurales
Entre quienes aplazan la compra, los motivos apenas cambian. El estudio señala como principales barreras:
- Falta de ahorro previo
- Situación económica y laboral
- Precios elevados de la vivienda
Las condiciones hipotecarias, que durante años fueron uno de los grandes obstáculos, pierden peso. El porcentaje de personas que señalan este factor como freno baja del 12% al 9%, confirmando que el problema ya no está tanto en el crédito como en el acceso inicial.
También desciende ligeramente el grupo que descarta por completo la compra a medio o largo plazo. Pasa del 49% al 47%, mientras que crece el segmento que, aunque no contempla comprar en los próximos cinco años, no cierra la puerta a hacerlo más adelante, del 28% al 29%.
Entre quienes no planean comprar en ningún horizonte temporal, la razón principal sigue siendo la inestabilidad laboral, seguida de la incompatibilidad entre precios y presupuesto. A ello se suman otros factores, como disponer ya de vivienda en la familia o la decisión consciente de no comprometer la mayor parte de los ingresos en una hipoteca.
Un deseo que no desaparece
El retrato que dibuja Fotocasa es el de un mercado con demanda contenida, no extinguida. La compra de vivienda sigue siendo un objetivo para una parte significativa de la población, aunque cada vez más condicionado por el contexto económico y por la falta de oferta accesible.
La pregunta ya no es si los españoles quieren comprar casa. La cuestión es cuándo podrán hacerlo sin asumir riesgos excesivos. Mientras tanto, el interés se mantiene, las intenciones crecen y el mercado sigue avanzando, aunque a un ritmo marcado más por la prudencia que por la urgencia.