
Después de una larga etapa como guitarrista de, el sevillano Andrés Herrera, alías Pájaro, decidió dar un paso al frente y hacer carrera en solitario. El resultado no ha podido ser más provechoso. Con su primer disco, Santa leone (2012) sorprendió y acaparó los mejores elogios. Ahora vuelve con He matado al Ángel, un nuevo puñado de canciones mestizas que definitivamente le consagran como uno de los grandes del panorama nacional.
Este fin de semana visita las islas para iniciar la gira de presentación de este trabajo. Mañana, viernes, actuará en Gran Canaria y el sábado en Tenerife, en el Café Quilombo de La Orotava (23.00 horas, 10 y 12 euros la entrada).
– ¿Había actuado antes en Canarias?
“Un par de veces. Fui con No me pises que llevo chanclas, con los que estuve 15 años tocando, y luego acompañando a Kiko Veneno. Actuamos en Tenerife y Fuerteventura, hace ya unos añitos. En esta ocasión será la primera vez que vaya como Pájaro”.
– Tras tantos años como músico acompañante, ¿qué tal lleva el éxito en primera persona?
“Estamos muy sorprendidos con la aceptación que están teniendo los dos discos. Era lo que siempre había soñado, tener mi propia banda y hacer mis canciones. Solo que ahora la responsabilidad es mucho mayor. No es lo mismo ser el guitarrista de que enfrentarte al público en primera línea y con un micrófono en las manos. Pero estoy muy feliz, espero que esta etapa dure mucho tiempo”.
-Santa Leone tenía un punto autobiográfico. ¿También He matado al Angel?
“Siempre procuro hacer canciones reales y vividas. Para la ficción ya están las novelas. Para sacar buenas canciones tienen que pasarte cosas”.
-El caso es que tanto su primer disco como el nuevo han tenido una fenomenal acogida. ¿Dónde está el secreto?
“Soy una persona muy perfeccionista y, francamente, creo que todavía nos falta un poquito para hacer los discos que me gustarían. Pero, de existir una fórmula, diría que esta debe pasar por tener los menos prejuicios posibles. Jugar sin miedo frente a cualquier estilo. La clave es ser sincero, ser tú mismo y no obsesionarte con parecerte a alguien. Echarle narices, en definitiva”.
– ¿Cuáles son sus influencias?
“El rockero es una manera de ser, no tiene por qué ser músico. Yo soy rockero por filosofía, pero con la guitarra en las manos no soy ese rockero clásico. A mí me gustan todos los estilos. De lo que se trata es de hacer canciones. El estilo final, el que importa, lo pone el artista con su sello personal”.
– ¿Qué le ha enseñado toda vida como músico?
“Esto ha sido una aventura inmensa. Profesionalmente empecé con 14 años. Dejé los estudios porque lo que quería era tocar. Ha sido un viaje de vida épico, pero del que he disfrutado mucho. He tenido la suerte de estar con gente importante y que me ha pagado bien. Con Pájaro es un empezar de nuevo”.
-¿Existe el rock sevillano?
“Por supuesto. La música aquí tiene un sello propio. Desde los tartesos hasta que los americanos llegaron a sus bases aéreas de Morón, Sevilla ha sido una ciudad especial. En los años 60 ya teníamos guitarras eléctricas, porque hacíamos intercambio con los militares americanos. Se las cambiamos por jamones y cosas así”.
-De todos los músicos con los que ha compartido escenario, ¿con quién ha disfrutado más?
“Sería un poco injusto por mi parte decir uno solo, pero me voy a arriesgar: Silvio Melgarejo. Fue con el que más disfruté y del que más aprendí, desde luego. Pero también he tocado con Quico Veneno, con Pepe Bejines y con un montón de gente a la que tengo muchísimo que agradecer”.
-¿Cómo serán sus dos conciertos en Canarias?
“Por ser acústicos quizás haya quien piense que serán las típicas actuaciones de colegio de monjas. En absoluto. Yo incluso disfruto más en este formato. Es cuando realmente nos explayamos los guitarristas. También es más divertido, ya que me gusta hacer comentarios entre canción y canción. Vamos con muchas ganas. Canarias es un sitio que nos motiva especialmente, ya que creo que tiene mucho que ver con Sevilla y los andaluces en general. Me acompañará mi compañero de fatigas y alegrías Raúl Fernández”.
