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La ciudad de la abulia – Por Cecilio Urgoiti

Las ciudades cerradas fueron instituidas a partir de la década de 1940, adoptando el nombre eufemístico de “buzones postales,” en clara referencia, a la práctica de enviar la correspondencia, hacia ellas, mediante “buzones de correo” ubicados en las otras ciudades

Las ciudades cerradas fueron instituidas a partir de la década de 1940, adoptando el nombre eufemístico de “buzones postales,” en clara referencia, a la práctica de enviar la correspondencia, hacia ellas, mediante “buzones de correo” ubicados en las otras ciudades. Las había de dos naturalezas. La primera incluía comunidades que albergaban polígonos industriales, militares e incluso científicos, que eran considerados de carácter sensibles, tales como plantas de fabricación de armas o centros de investigación nuclear… En la segunda categoría se encontraban ciudades en las fronteras o en áreas fronterizas, totalmente cerradas a causa de razones de seguridad. Esas mismas zonas cerradas.

Hay una tercera categoría, que se ha empezado a experimentar en la zona centro de mi ciudad, Santa Cruz de Tenerife. Que se acerca a la abulia o al desinterés de manera galopante. Tras esta publicidad, “Estamos acercando la ciudad al mar” y la construcción de unos túneles
colocamos donde antes se pescaba de caña, ahora solo vemos cemento. ¿Curioso concepto de acercamiento al mar, que se tiene en esta ciudad? Recuerdo cuando las olas, nos salpicaban y dejaban al secarse, la sal en el pavimento. No hubiera sido mejor dejas las vías al aire, con la consiguiente protección vial, hacia los transeúntes impidiendo su acceso y hacer unos puentes, tipo arcos que confluyeran en la Plaza Europa, España y en la Alameda del Duque de Santa Elena.

Pero hagamos un paseo ciudadano y observemos con detenimiento, los obstáculos y trabas con las que se puede encontrar los peatones con minusvalía, en esta inhumana ciudad, donde la policía patrulla en coche y moto, nunca a pie. Sortear obstáculos es la constante de ese paseo para alguien en silla de ruedas, con baja visión y ya no te digo con muletas o ciego. Si coges tu derecha te vas tropezando con algunos cajones metálico sujetos a la pared y con esquinas en ángulos rectos, también hay taburetes de los bares y barras del bar, adheridas a la pared. Luego tropezaremos con sillas o mesas colocadas en las aceras de forma desordenada. He ido viendo como las motos inundan la calzada peatonal y poco a poco la van convirtiendo en su preferido aparcamiento y de las bicicletas, habría que hacer un punto y aparte, te adelanta a gran velocidad, pasan a tu lado sin ningún respeto, te exigen que se les respete en la carretera su adelanto con al menos metro y medio de distancia, pero ellos en la acera pasan ante niños, ancianos, minusvalidez, jóvenes o no tanto… totalmente pegados a ti. Si contemplamos la ley, observaremos que manifiesta que cualquier vehículo, de tracción a motor o de tracción animal, en este caso, puedo asegurar que algunos, de estos alocados ciclistas, tengan la condición de racional, dándose, como se da, constantemente en la Avenida de Anaga, el caso de haber un “carril bici” y estos kamikaze, se saltan alegremente su carril, para ir esquivando peatones y, por lo visto, es, un nuevo juego, sin la más mínima, puñetera gracia. Los hay que se sueltan las manos y a gran velocidad pedalean, si lo hicieran cuando van solos, allá ellos, pero donde hay peatones, la cosa cambia o ese debe ser un criterio a tener en cuenta, desde donde se administra la autoridad. Hay algunos tramo, de la avenida anteriormente mencionada, que tras la obras, ha desaparecido el carril bici, pero eso no es obstáculo, para seguir sobre la bicicleta, sin el más mínimo reparo y desafiando la ley. Vamos, que con la ley, se tendría que ir caminando y empujando ese medio de trasporte, de tracción animal, al parecer, repito, racional.

Esta es una ciudad pensada para los vehículos a motor, los semáforos les favorecen y a los peatones, aunque se nos encienda el verde, debemos andar con mucho cuidado, pues al estar en ámbar el de los coches, estos entienden que tienen prioridad y se lanzan sin respeto alguno. Pasee señor alcalde y vea los disparates que hay en su inhumana y muy poca amable ciudad.

La Avenida Bravo Murillo, en el tramo paralelo al Cabildo hay un acceso al parking de la institución, debidamente señalizado, pero hete ahí, los usuarios, mayoritariamente políticos, al salir lo hacen contra el sentido de las flechas que indican la dirección a seguir y se incorporan a la citada avenida, saltando una doble línea continua, justo frente la trasera de Correos. Se que se hace para evitar dar la vuelta y con ese “gol” que es multa, por doble infracción, evitan algo de atasco, que sí sufren, el resto de conductores. Recuerdo que cuando se empezó la construcción de esa zona de aparcamientos, se decía, que eran para los vecinos, pero se desvío el uso, ahí esta la hemeroteca. Por cierto, considero de muy mal gusto, esos maceteros grises que han colocado, en la puerta principal del edificio del Cabildo, donde en sus supórtales, en varias ocasiones me refugie de la lluvia, esos repulsivos bloque, rompe toda regla de estética y recuerda, al menos a mí, un traje de noche con alpargatas de lino llenas de barro, vamos un chabacanería que rompe la armonía del edificio.
Esta es una crítica, con un solo animo, construir una mejor ciudad…

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