Si analizamos a fondo el municipio de la Villa de La Orotava podemos afirmar que se trata de todo un Laboratorio, con una especialidad muy significativa, la de la Diversidad. Pero también es un espacio muy particular donde están afincadas diversas Universidades, desde el mar hasta el cielo del océano Atlántico: la de El Rincón, la de la Villa, la de Mamio y la del Teide. Todo un cúmulo de geografías y de historias, de paisajes. Marinos, agrícolas, urbanos, agroforestales y forestales. Como los describió para la literatura de viajes un naturalista europeo muy singular, el prusiano Alejandro de Humboldt en el solsticio del verano de 1799.
La Universidad de El Rincón linda con el mar y es el tránsito del ecosistema marino con el terrestre, es toda una referencia de la participación popular ciudadana, y sirve de arranque de la primera clase de fitogeografía humboldtiana. Del cordón litoral al piso basal, ocupado mayormente por plataneras y algo de viñas, salpicadas de palmeras y dragos. En el casco de la Villa tiene su sede académica la Universidad Europea de Canarias. Es privada y busca un nombre para titularla. Nosotros le recomendamos llamarla la Universidad de los Hermanos Betancourt. Por José, Agustín y Maruca. No sólo por su relación con la familia Salazar sino por la proyección internacional de la villa de La Orotava, principalmente en Europa. En España, Francia y Rusia, y por razones varias. Por la ciencia y la técnica, por las bellas artes, por la creatividad y la emprendería. La tercera universidad es la de Mamio y está ubicada en el paraje de Aguamansa, entre castaños y pinos, junto a papas y manzanas, a ciruelas y oréganos, a una cota de mil metros. Está dedicada a las ciencias naturales, con la botánica y el agua como referentes. Por ello no es de extrañar que profesores de la Universidad de La Laguna, encabezados por W. Wilpredt, se den cita con frecuencia para hablar de la laurisilva y el monteverde, de las nubes y los ecosistemas; o que los hermanos EDIS expliquen la historia de las aguas mansas que contempló Hans Meyer en 1894, que sirvieron para mover la primera planta hidroeléctrica de Tenerife en la Hacienda Perdida de los altos. La cuarta y última Universidad sería la del Teide, por encima de pinos, entre retamas y tajinastes, relacionada con la geología y el vulcanismo, con el paisaje telúrico. Por ello no es extraño que Telesforo Bravo esté anclado al pie de la Montaña de Guajara, junto al Parador de Turismo, y que el profesor Martínez de Pisón apueste por una Ciencia del Paisaje. Al igual que Dulce María Loynaz, por la diversidad antropológica en La Orotava.
