Es una de esas mujeres pioneras en el trabajo. Agustina Beltrán, una de las primeras taxistas del sur de la Isla, lleva casi un año al frente del Ayuntamiento de Vilaflor de Chasna, el municipio más alto de Canarias y uno de los menos habitados, que en su día fue cabecera de toda la comarca chasnera.
-¿Cómo fue eso de llegar a la política y ser alcaldesa?
“Manolo (Manuel Fumero), el anterior alcalde, me hizo la proposición de encabezar la lista del PSOE. Al principio me negué, pero luego pensé que al pueblo le podría venir bien un poco de mano femenina. Sacamos tres concejales y, gracias al pacto con Coalición Canaria, podemos gobernar, con un equipo nuevo, con mucha ilusión. Entre todos estamos luchando para que nuestro pueblo salga adelante”.
-Hacía tiempo que un Fumero no gobernaba en Vilaflor.
“No tengo ese apellido, pero me casé con un Fumero (Domingo) y mis hijos sí llevan ese apellido tan común en el pueblo”.
-Y fue usted candidata porque el código ético del PSOE apartó a Manuel Fumero, todo por un vertedero, supuestamente necesario.
“Aunque parezca un poco paradójico, el vertedero se hizo en el punto que estaba estipulado para ello en el plan insular, no era nada descabellado y sucedió lo que sucedió. No se le puede reprochar nada a Manolo, porque más bien fue a hacer un bien, sin ninguna malversación ni nada que se le parezca”.
-¿Si cuando se juzgue la causa sale absuelto, cree que podrá regresar a la política?
“No lo sé. Normalmente no hablamos de política, porque ahora lo quiere dejar a un lado, pero sabe que cuenta con mi apoyo para lo que él quiera”.
-¿Es la mujer mejor gestora que el hombre, como se dice que lo es en el hogar familiar?
“Pienso que la mujer en Canarias siempre ha sido un referente en el trabajo, en el sacrificio, y ha ido ganando su sitio en aquellas ocupaciones que antes se consideraban de hombres. Creo que las mujeres se merecen estar en cualquier puesto de responsabilidad”.
-¿Con cuántos habitantes cuenta hoy el municipio?
“Ahora mismo, y bajando, como quien dice, tenemos en torno a unos 1.750 habitantes. Si seguimos así, es posible que tengamos más metros de altitud que habitantes, pero yo espero que seamos capaces de conseguir que la juventud no se marche a otros lugares a trabajar o a vivir”.
-¿Y por dónde pasa el futuro económico para que la juventud no se marche de Vilaflor?
“Estamos a un punto intermedio, a 24 kilómetros, de lo que es Costa Adeje o la costa de Arona, y a otros tantos del Teide. Vilaflor es un sitio de paso y nuestro reto es conseguir que una parte de ese turismo que sube al Teide se quede a comer en Vilaflor y visite nuestro pueblo, para lo que habría que cambiar, entre otras cosas, los horarios de las guaguas. Vilaflor tiene muchos sectores que se pueden potenciar, entre ellos el vitivinícola y la agricultura ecológica, aunque costará, porque esa tierra para convertirla en ecológica necesita tres o cuatro años para tener esa consideración. En los vinos, sobre todos blancos, tenemos un gran cartel y cada año se superan las cifras de cosechas, en cantidad y en calidad”.
-Pero me cuentan, aunque sea difícil de creer, que un pueblo que presume de manantiales, tiene problemas de agua.
“Este año vamos a tener bastantes problemas de regadío. Vilaflor tiene suficiente agua para el abasto, pero no para el regadío. Estamos luchando para conseguir un embalse. El compañero responsable de Aguas, Luciano Marrero, ha trabajado mucho para impedir que faltara el agua en el pasado verano y trabajamos para resolver el problema de manera definitiva para los próximos años”.
-A tanta altitud, las desaladoras no son la solución, ¿o me equivoco?
“A partir de 500 metros ya no es viable. Hay una balsa grandísima en donde están los viñedos, pero la gran parte de esa agua viene de Tágara, que para la agricultora tiene demasiado sodio y estropea mucho el terreno. Además, teníamos que bombear el agua desde ahí hasta Vilaflor y tampoco sería rentable, por eso necesitaríamos tener un embalse en la parte alta del pueblo”.
-¿Y qué le dicen desde el Cabildo a esa posibilidad?
“En el Plan Hidrológico ya se contempla esa balsa y está delimitado el terreno donde se puede hacer, con las expropiaciones que debe hacer el Cabildo. Tanto Jesús Morales como Manuel Martínez, los consejeros, están muy implicados. Vilaflor se fundó precisamente hace 500 años porque había ahí muchísima agua, pero desgraciadamente está en manos privadas. Gracias a la buena idea que tuvo Manolo Fumero de comprar El Pinalito, que fue tan criticado en su día, hoy con esas galerías podemos darle agua a los vecinos y vecinas”.
-Hablando del Cabildo, hace poco le destinaron 240.000 euros para el cementerio de Vilaflor. ¿Se está quedando corto el camposanto?
“El cementerio ahora mismo tal y como está necesita una rehabilitación para hacerlo más accesible y disponemos aún de unos 70 nichos libres. La segunda fase de la ampliación será para dotarlo de aparcamientos, porque ahora mismo nos ayudamos de los que dispone Cocarmen para que aparquen los visitantes. Gracias a Pilar González, que nos ha donado 6.000 metros cuadrados, podremos realizar esos aparcamientos tan necesarios”.
-¿Vilaflor mantiene aún la idea de albergar en un futuro cercano ese centro de alto rendimiento para deportistas de élite?
“Ahora mismo esta todo parado, a todos los niveles. La gran ilusión es que se hubiera hecho ese centro de alto rendimiento, pero entró la crisis y todo se quedó parado. Eso serviría para rehabilitar el pueblo, aparte de las grandes carreras de montaña que ahora se realizan en nuestra comarca y que tienen a Vilaflor como epicentro de las mismas. Pero no solo aspiramos a ese centro de alto rendimiento, sino también a disponer de un pabellón polideportivo cubierto, tan demandando por nuestros jóvenes”.
-¿Y qué otros objetivos tiene en mente para afrontar los tres años que le quedan de mandato?
“Tenemos que lograr que Vilaflor de Chasna sea un municipio atractivo para vivir, lograr que se creen nichos de empleo para que nuestro jóvenes encuentren la forma de acceder al mercado laboral y no tengan que buscarlo fuera, o en todo caso, que no tengan que dejar de vivir en su pueblo natal”.
Agustina Beltrán: “Gracias a la compra de las galerías de El Pinalito podemos garantizar el agua a nuestros vecinos”
"Cuando Manolo Fumero me planteó aspirar a la Alcaldía al principio me negué, pero luego pensé que hacía falta una mano" femenina”

