
Tal y como adelantó esta semana la alcaldesa Mari Brito, el Centro Tecnológico de Candelaria (Ctcan) se prepara para, después de cinco años de duro parto, abrir sus puertas este año, presumiblemente en el mes de septiembre.
El penúltimo paso se dio ayer con la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) del anuncio para contratar, mediante procedimiento abierto, el mobiliario del Ctcan, en donde se recoge que el procedimiento tiene un presupuesto de licitación de 69.830,34 euros, con impuestos incluidos.
Los interesados en presentar las propuestas en el Servicio de Atención a la Ciudadanía (SAC) tienen un plazo de 15 días a contar a partir de hoy; el pliego de condiciones técnicas se puede consultar en el propio SAC y en la sede electrónica del Ayuntamiento.
La alcaldesa destaca que desde el área de Nuevas Tecnologías, que ella misma dirige, se está trabajando en el pliego de condiciones técnicas para sacar a licitación el equipamiento informático, lo que junto al reglamento de funcionamiento del Ctcan, que está ultimando la Agencia de Empleo y Desarrollo Local, les “va a permitir poner en funcionamiento un centro que pretende generar nichos de empleo y servir de base de operaciones a jóvenes emprendedores y empresas que precisen contar con un espacio físico para su trabajo”, recordó Brito.
La obra más emblemática, y a la vez polémica, del grupo de gobierno socialista en los dos últimos mandatos pondrá así fin a su cita con el retraso, cuando ya se habló de abrirlo en el verano de 2014, tras una primera recepción de la obra. Después quiso abrirse en octubre de 2015, pero quedaron en evidencias carencias en un módulo de la costosa pantalla led exterior (300.000 euros) y en la gestión de los residuos sólidos.
Han pasado así cinco años desde que se iniciara la construcción de un proyecto que se gestó en 2007 y que quiere convertirse en un referente de toda la comarca, de ahí, entre otras razones, que el edificio finalmente se construyera en los solares 9 y 10 de la parcela XI del Polígono Industrial Valle de Güímar, en lugar de en un terreno municipal en la rambla de Los Menceyes, hoy suelo para construir la piscina cubierta.
La filosofía del proyecto del Ctcan, de JTP Arquitectos, combina los principios de diseño sostenible, eficiente y las tecnologías de última generación para crear un edificio que consta de más de 1.600 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas que responde al contexto climático, tecnológico y arquitectónico. El edificio está pensado para que funcione con independencia en cada una de sus plantas, de modo que cuando una está cerrada puedan funcionar las otras con total independencia en las tres variables que ofrecen las plantas.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Los continuos retrasos en la obra motivaron devolver una subvención
El cambio de ubicación y el retraso continuo de las obras por parte de la constructora Cobra fueron objeto de polémica a lo largo del mandato anterior, porque a cuenta de esos cambios el Ayuntamiento tuvo que devolver una subvención de 277.500 euros concedida en 2007, cuando se presentó el proyecto y no había visos de crisis económica y se pidió un préstamo al Ministerio de Industria de 2.184.000 euros a devolver en 13 años sin intereses. El retraso de la ejecución -se inició en 2011- supuso que el Consistorio tuviera que hacer frente al pago de intereses, por lo que el coste estimado de la obra, con la compra de dos parcelas de 400 metros cuadrados cada una incluido, llegó a los dos millones y medio de euros, según Domingo Ramos, entonces concejal de Infraestructuras [/su_note]
