
Javier -nombre ficticio dado para preservar su identidad- llevaba cuatro meses matriculado y asistiendo regularmente a clase en un módulo de Formación Profesional. A sus 27 años, y después de una complicada adolescencia, había decidido retomar sus estudios y encontrar un trabajo. Sin embargo, durante unas prácticas le comentó a unos compañeros que era portador del virus VIH. A partir de ahí, todo cambió. El responsable del centro de formación le dijo que no podía continuar allí porque podía poner en riesgo la salud y la seguridad de los profesores, sus compañeros y los futuros colegas de profesión porque, entre otras cuestiones, cabía la posibilidad de compartir instrumental. A pesar de que Javier les aseguró que el material compartido no afectaba a las vías de transmisión del VIH, el joven tinerfeño se vio obligado a dejar el centro, perdiendo con ello las opciones de encontrar un empleo.
Alberto, en cambio, se estaba preparando una oferta de empleo público. Junto con su pareja, se inscribió en el programa de acogimiento familiar puesto en marcha por el Gobierno regional. A pesar de cumplir todos los requisitos, finalmente fue rechazado porque le exigían un certificado médico que acreditase estar exento de una enfermedad infectocontagiosa, como así establecen las bases del citado programa. Pese a denunciar que el hecho de ser seropositivo no debería ser algo excluyente, le recomendaron que no fuera más allá en su queja porque esta podía tener consecuencias de cara a su futuro laboral.
Ambos, Javier y Alberto, son dos de los casos identificados como residentes en el Archipiélago que aparecen en el informe Discriminación por razón del VIH: Los casos de la Clínica Legal en 2015, elaborado por la Clínica Legal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá de Henares. Dicho informe, que fue presentado esta misma semana por la coordinadora estatal de VIH y sida (Cesida), revela que tres de cada diez casos discriminatorios por VIH se dan en el acceso a empleos públicos. En concreto, los ámbitos en los que existen más supuestos constatados -tanto a nivel nacional como en las Islas- son el acceso a determinados procesos públicos, sobre todo en las fuerzas de seguridad del Estado, bomberos y personal sanitario; así como en el acceso a servicios (contratación de seguros y servicios privados). Además, se dan supuestos discriminatorios por la no confidencialidad de los datos personales y la vulneración del derecho a la intimidad (revelación del estatus serológico y sometimiento a la prueba del VIH). En este sentido, el coordinador de la Clínica Legal de la Universidad de Alcalá de Henares y responsable del estudio, Miguel Ángel Ramiro, explicó al DIARIO que “las consultas recibidas manifiestan la existencia de barreras institucionales y de actitud frente a las personas con el VIH, pues se sigue considerando que son un peligro social”. No en vano, “el proceso de estigmatización supone que se les atribuye una supuesta peligrosidad porque el virus se puede transmitir, lo cual supone un perjuicio, pues justifica la limitación de sus derechos”, agregó el profesor Ramiro, que insistió en que “la discriminación es una de las violaciones de derechos humanos más significativas en el campo del VIH, ya que proviene de un proceso de estigmatización en el que se crean estereotipos, prejuicios y discriminación”.
El estudio, el más importante sobre este ámbito que se ha elaborado en nuestro país en los últimos años, se ha realizado a partir de un centenar de denuncias recibidas en el buzón de correo electrónico de la Clínica Legal de Cesida durante 2015. “No todos los casos constituyen un supuesto de discriminación, puesto que en varias ocasiones el usuario que remitió la consulta consideraba que estaba siendo discriminado por tener el VIH, pero en realidad no se le había vulnerado su derecho a la igualdad, sino que se trataba de la limitación de otros derechos”, concluyó Miguel Ángel Ramiro.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]El rechazo y la desconfianza que genera el desconocimiento
Las vías de transmisión del VIH son tres: sexual, sanguínea y perinatal. Sin embargo, la comunidad científica establece una diferencia entre enfermedades contagiosas, como la gripe, y aquellas que se adquieren por transmisión, es decir, que requieren de una vía o medio de transmisión para pasar de una persona a otra, como el VIH.[/su_note]
