
El firmamento estelar y el terrenal se alinearon ayer en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna (ULL), donde se rindió pleitesía a un inglés afincado en Canarias y a un canario residente en Inglaterra. Ambos, el astrofísico Juan Esteban Beckman y el diseñador de moda Manolo Blahnik, fueron distinguidos con el doctorado honoris causa de la institución académica, en un acto excesivamente solemne y protocolario, que estuvo presidido por el rector Antonio Martinón.
Propuestos por las facultades de Ciencias y Humanidades, respectivamente, Beckman y Blahnik representan la constancia, el trabajo y el tesón de quien termina convirtiéndose en un referente profesional en su campo. En el caso del científico británico, es uno de los investigadores más destacados del panorama internacional, en campos tan diversos como la cosmología, la estructura y la evolución de las galaxias y la física del medio interestelar. Nacido en Leeds y formado en la prestigiosa Universidad de Oxford, se licenció en Física Teórica y se doctoró en Astrofísica en 1965. Treinta y cuatro años después, en 1999, obtuvo el doctorado en Ciencias, reconocimiento que se otorga en el mundo anglosajón por una contribución sustancial al conocimiento científico.
Su padrino, el catedrático de Astrofísica Teodoro Roca Cortés, destacó de él no solo su amplísima trayectoria académica y profesional, sino también su “faceta humana y compromiso social”. Un compromiso que le llevó a fundar la ONG Tecnologías en Desarrollo, que implementa la instalación de dispositivos de energías renovables en la Bolivia rural. Su metodología más representativa es la producción de biogás, utilizando un biodigestor con tecnología propia, muy sencilla y barata, que usa estiércol y agua como ingredientes. “Con él, una familia del altiplano puede producir con tres vacas toda la energía necesaria para cocinar e iluminar sus casas”, subrayó Teodoro Cortés, quien explicó que este trabajo de Juan Esteban Beckman mereció el premio Energy Global Award del Parlamento Europeo en el año 2008. Beckman, además, fue profesor de Ciencias Medioambientales, desde 1994 a 2003, en la Universidad Mayor de San Simón, en Cochabamba (Bolivia), que le concedió la distinción honoris causa en 1999, por los servicios prestados a esta entidad académica y a la propia sociedad boliviana. Antes de ese reconocimiento, en 1984, Beckman iniciaba su vinculación con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), donde ha contribuido a la formación de decenas de investigadores, entre ellos el actual director del centro, Rafael Rebolo. En palabras de Teodoro Roca, se trata de una persona “que ha logrado mejorar sustancialmente todo lo que ha conocido, ha tocado y ha compartido a lo largo de su vida profesional”.
Una afirmación que también sirve para definir la trayectoria de Manuel Blahnik Rodríguez, uno de los canarios más universales que han dado las Islas en su historia reciente. De madre palmera y padre checo, Blahnik se interesó desde muy pequeño por el diseño y la moda. Su progenitor, no obstante, quería que fuese diplomático, y por eso lo mandó a Ginebra para que estudiara Derecho Internacional. “Manolo, sin embargo, solo aguantó seis meses”, según relató su madrina, la profesora titular del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal de la ULL, Josefina Rodríguez Enríquez.
En una emotiva laudatio que por momentos conmovió a Blahnik y a los presentes en el acto, la doctora Rodríguez desgranó su pasó por París, Londres y finalmente Nueva York, a donde el diseñador viajó por primera vez como fotógrafo de moda. Fue en la urbe estadounidense donde su trayectoria profesional dio el giro definitivo, después de que un amigo le presentara a la editora de la prestigiosa revista Vogue América, Diana Vreeland. “Le enseñé los bocetos que llevaba en una enorme carpeta atiborrada de dibujos de todo tipo y figurines para teatro”. Ideas estrambóticas y modelos a los que les colgaban cerezas por todas partes, “lo más espantoso que te puedas imaginar”, subrayó Manolo Blahnik, que paradójicamente no pudo superar la prueba de acceso a la Universidad de La Laguna.
Reconocido con numerosos galardones a nivel nacional e internacional, como el premio del Consejo de Diseñadores de Moda de América o el máximo reconocimiento del Consejo Británico de la Moda, así como la Aguja de Oro y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el diseñador palmero se especializó en los zapatos, los ahora mundialmente conocidos manolos, que han lucido celebrities de todo el planeta. “Blahnik ha elevado a la categoría de arte los zapatos, rindiendo a las mujeres a sus pies”, dijo de él su madrina, quien recordó que su legado son más de 200 tiendas en todo el mundo y cuatro fábricas en las que se elaboran 70.000 pares al año. “Todo esto se aleja de lo que realmente me gusta, que no es otra cosa que la observación de las cosas, de la propia naturaleza y su plasmación en mis zapatos, porque me considero un simple artesano”, concluyó Blahnik.
