
Si la conciliación entre la vida familiar y laboral es todo un reto de nuestro tiempo, cuesta imaginar lo que supone compaginar el ser madre con un deporte de élite como el voleibol. Por suerte, existen casos que acercan a la realidad una cuestión que, en muchas ocasiones, es un auténtico tabú.
Melody Díaz, jugadora del CV Fígaro Peluqueros Tenerife, se quedó embarazada muy joven, con apenas 18 años. Por aquel entonces ya destacaba en el CV Cuesta Piedra. “Tuve la suerte de verme apoyada en todo momento desde el club”, señala a la vez que admite que socialmente no fue tan sencillo porque todos hablaban “de aquella chica jovencita que jugaba a voleibol y se había quedado embarazada”.
El camino no fue sencillo. Tras dar a luz se encontró con que había subido casi 20 kilos con el embarazo, por lo que tuvo, prácticamente, que empezar de cero: “El Cuesta Piedra me permitió no viajar a algunos partidos porque tenía que estar con mi hijo; eso resultó una ayuda importante”.
Su exigencia iba más allá, pues necesitaba cuidar de Eiden a la vez que respetar sus periodos de descanso para poder rendir al máximo nivel: “No es sencillo, es duro muchas veces, pero al final haces todo lo necesario por él y para poder estar con el equipo también”. Eiden corretea alrededor de la pista, justo antes de que arranque el entrenamiento de ese día. Todas las jugadoras tienen que ver con el pequeño, que no para de sonreír.
DISFRUTAR
En ese grupo está Marina Dubinina, leyenda de este deporte y que forma parte del cuerpo técnico del club. Con dos hijos, que juegan ahora a baloncesto, sabe perfectamente lo que es ser madre y deportista después de haber regresado a las canchas tras haber dado a luz.
Campeona de todo con el CV Tenerife, cree que, tras tener hijos, el deporte se disfruta aún más: “Quizás es porque sabes que te queda menos tiempo para jugar, o porque ves la vida de otra manera, pero es cierto que todo cambia, es distinto. Ves las cosas de otra forma y disfrutas más de cada entrenamiento y en cada partido”.
Ahora, con la experiencia de una larga carrera y haciendo también camino desde los banquillos, admite que trata de ayudar “en todo lo posible” a sus hijos, a pesar de que se dediquen a otro deporte: “Trato de aconsejarlos, de darles mi opinión, aunque también es cierto que hay que dejar que ellos mismos se vayan haciendo”.
