
El último partido de la temporada en el Heliodoro tuvo un único aliciente: la despedida emotiva y cariñosa del tinerfeñismo a Ricardo León. Lo de menos era el marcador. Nueve temporadas en el equipo insular había que condecorarlas y el de La Longuera recibió lo que se merece. Jugó hasta el minuto 66, concluyendo así un periplo de 241 partidos oficiales.
De resto, el Tenerife empató de manera insulsa frente a una Ponferradina que se jugaba la vida.
Los locales malograron la primera oportunidad de marcar muy pronto. Apenas se había superado el primer minuto de juego cuando una recuperación de balón en el medio campo se convirtió en un pase largo que le llegó a Lozano. Al catracho no se le escapó la incorporación de Nano por la retaguardia y para él fue la pelota. El chicharrero remató, con la mala suerte de que el balón se estrelló en el palo de la portería defendida por Santamaría.
Luego fue la Ponferradina la que gozó de un par de acercamientos peligrosos a la portería de Roberto, sin embargo, fue Nano, en el minuto 20, el que volvió a encontrarse de frente con el meta del cuadro berciano. Esta vez fue el propio Santamaría el que repelió el balón que disparó el pichichi canterano.
Y tras una entretenida media hora de juego, el partido perdió todo su interés.
La segunda parte comenzó con la buena noticia de un nuevo gol de Lozano. El Tenerife pilló a la defensa berciana en cuadro y un tres contra dos concluyó con un pase de Nano y el remate del hondureño, que marcó su noveno gol de la temporada. Obviamente, en la celebración todas las felicitaciones y festejos se hicieron junto a Ricardo, el protagonista del encuentro.
Sin dudarlo, el momento más emotivo de la tarde fue la despedida de Ricardo. Corría el minuto 66 cuando Martí decidió que era momento de que la grada le rindiese un homenaje. Los escasos 8.279 espectadores se pusieron en pie para despedirle y darle las gracias por los tantos servicios prestados a la causa blanquiazul. Él devolvió el cariño repartiendo besos volados a las gradas puestas en pie.
Por lo menos Ricardo se marchó del campo cuando su equipo iba por delante en el marcador. Poco después de irse él, la Ponferradina empató. Una falta desde la izquierda ejecutada por Casado la remata de cabeza Raíllo, sin que Roberto hiciera nada por evitarlo.
Lo que restaba de partido fue un quiero y no puedo del conjunto visitante y un no quiero de los locales, que solo tenían ganas de despedir a su compañero.
Tras el deseado pitido final del colegiado, el club quiso que la afición se sumara a la fiesta y Ricardo fue despedido en el césped por el resto de la plantilla, e incluso por ilustres blanquiazules, como Toño Hernández, Cristo Marrero y Alberto Molina. Hasta Concepción se sumó a la fiesta. El presidente acompañó al de La Longuera en su última rueda de prensa como blanquiazul.
