Los gobernantes que adhieren a los bloques continentales Unasur y Alba, creados a instancias del extinto presidente de Venezuela Hugo Chávez, insisten en que la destitución de Dilma Rousseff en Brasil, y el caos imperante en Venezuela, son una conspiración de Estados Unidos, olvidando que el presidente Barack Obama tiene, hoy por hoy, problemas mas importantes que afrontar en lo interno y externo.
Poco importa a Obama que Nicolás Maduro alimente Caracazos concretados por gente hambreada a raíz de su ineficiencia, o que la oposición brasileña tomara el poder acusando a Rousseff de ‘dibujar’ presupuestos (como si fuere la única), pues esta mas preocupado por cerrar el tratado con la Unión Europea (TTYP), evitar el ‘Brexit‘, mejorar lazos con China -su principal acreedor- y acabar con un Estado Islámico que ya causa víctimas en suelo estadounidense, como ocurriera en el atentado concretado esta semana por un “lobo solitario” en Orlando.
Obama ha sufrido derrotas como que Guantánamo pervive, su plan de salud universal y gratuito fue tan bloqueado como la legalización de inmigrantes pero, especialmente, su propuesta de limitar la venta de armas, un incontrolable negocio que condujo al atentado de esta semana, a pocos meses de las presidenciales de EE.UU, con un saldo de casi ochenta muertos en menos de un año si sumamos el precedente de San Bernardino.
De modo que las reacciones de Obama, Hillary Clinton, y el republicano Donald Trump, demostraron que están mas preocupados por lo que ocurre en lo interno como consecuencia de sus políticas en zonas ‘calientes‘ del mundo, antes que por el devenir de países colapsados por sus propios gobernantes, ya que para ellos tres un muerto estadounidense vale mas que un latino, un árabe o europeo. Aunque Obama y Clinton digan lo contrario, y en Unasur y ALBA denuncien conspiraciones.
