
“Estamos en una dinámica muy peligrosa en el consumo de cannabis, ya que es el más problemático entre los jóvenes hoy en día”. Así de tajante se mostraba el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, durante la presentación de la última Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y otras Drogas (Edades), elaborada por el Ministerio de Sanidad. Los datos publicados en dicha encuesta reflejaban una peligrosa tendencia, la misma que llevan tiempo denunciando los responsables de la Dirección General de Salud Pública de Canarias. De hecho, según datos facilitados al DIARIO por la propia Consejería de Sanidad, el año pasado las Unidades de Atención a Drogodependientes (UAD) del Archipiélago admitieron a tratamiento a un total de 328 menores de 18 años, casi el 7% del total de pacientes (5.143). El 96,65% acudieron por consumo de cannabis, fundamentalmente ligado a sanciones administrativas por tenencia o consumo en la vía pública, mientras que el 3,35% restante fueron asistidos por abuso de la nicotina, las benzodiacepinas, la cocaína, la heroína y los alucinógenos.
En cuanto a las edades, la mayoría de los jóvenes tratados en 2015 tenía en torno a los 17 años (103 casos), aunque también fueron asistidos hasta 28 chicos de entre 14 y 15 años. Según explican desde la Consejería, las demandas de tratamiento asociadas a expedientes administrativos por posesión de drogas vienen contempladas en la Ley del Menor para evitar la multa o el ingreso con una medida judicial, y para ello se debe acudir a una Unidad de Atención a las Drogodependencias, para tratar el posible abuso de sustancias adictivas.
Desde la Dirección General de Salud Pública han venido alertando de la “baja percepción de riesgo” que para los menores tiene el consumo de cannabis, cuando numerosos estudios científicos demuestran que su uso habitual multiplica por cinco la aparición de cuadros de ansiedad o depresivos, y eleva entre el 25 y el 40% la predisposición a sufrir trastornos psicóticos del carácter, como la esquizofrenia. También la última encuesta Edades confirmaba esta dinámica en los menores del Archipiélago, hasta el punto de que el 36% de los nuevos consumidores de cannabis no había cumplido los 18 años. “Por primera vez en nuestro país, el cannabis se ha convertido en la droga que más demandas de tratamiento genera entre las personas que solicitan ayuda por primera vez, superando a la cocaína y la heroína”, subrayan desde Sanidad, donde recuerdan que casi la mitad de los jóvenes isleños de entre 15 y 17 años de edad reconoce haber probado alguna vez el cannabis y le atribuye menos riesgos que al tabaco. Por este motivo, desde el Ejecutivo autonómico se realizan actuaciones de prevención de forma periódica, encaminadas a reducir los consumos de drogas psicoactivas como el alcohol y retrasar la edad de inicio en el consumo de sustancias como el cannabis, en los diferentes ámbitos de prevención que señala el III Plan Canario sobre Drogas. Una de esas acciones se denomina Escribe tu propia historia, está dirigida al alumnado de Secundaria y se desarrolla tanto en acciones en el aula como a través de redes sociales, como Facebook, Tuenti y Twitter. De igual modo, los cabildos y ayuntamientos, que forman parte de la Red Canaria de Atención a las Drogodependencias, subvencionada por la Consejería de Sanidad, realizan periódicamente numerosas actuaciones de prevención en esta materia.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Crecen las drogas de diseño y las peligrosas formas de ‘colocarse’
Al aumento de las drogas de diseño y las novedosas maneras empleadas por algunos jóvenes para colocarse, hay que añadir ahora otras fórmulas que logran con más rapidez y facilidad ese balsámico estado que provocan las sustancias adictivas. Una de ellas son los tampones mojados en alcohol, una práctica de gran riesgo que consiste en impregnar este elemento en una bebida de mucha graduación, e introducírselo por la vagina o por vía anal, en el caso de los varones que recurren a esta práctica. En esta línea, en los últimos meses también se han detectado en los servicios sanitarios de las Islas casos de eyeballing, una grave amenaza para la salud de los adolescentes que consiste en aplicar, de forma directa, el alcohol sobre la mucosa ocular.[/su_note]
