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Seis de cada diez estudiantes que se matriculan en la ULL no acaban sus estudios

El rector de la Universidad de La Laguna, Antonio Martinón, asegura que la crisis hace que muchos alumnos abandonen la institución
La Universidad de La Laguna cambiará su normativa de permanencia para tratar de paliar la pérdida de alumnos curso tras curso. / Sergio Méndez
La Universidad de La Laguna cambiará su normativa de permanencia para tratar de paliar la pérdida de alumnos curso tras curso. / Sergio Méndez

Las aulas de la Universidad de La Laguna (ULL) se están quedando vacías. A los más de 800 alumnos que han dejado el centro académico por motivos económicos en los dos últimos cursos se le podrían sumar en torno a 2.500 más este próximo ejercicio por la aplicación de la controvertida normativa de Progreso y Permanencia, que se aprobó a finales de 2012 y comenzó a aplicarse durante el curso 2013-2014. Para evitarlo, el Consejo Social acaba de aprobar una primera versión del cambio de estas normas de permanencia (solo falta el visto bueno definitivo del Consejo de Universidades), al objeto de flexibilizarlas y evitar con ello esta compleja diáspora.

La preocupación del rector lagunero, Antonio Martinón, sin embargo, va más allá de esta controvertida norma, como declaró recientemente en una entrevista en la Cadena SER. En la misma, Martinón confirmó que “solo el 35% de los alumnos de grado lo acaba en cuatro o cinco años”. El resto, más del 60%, abandona los estudios por diferentes motivos, entre los que citó la “falta de motivación por una carrera que no estaba entre sus prioridades” y, “especialmente”, por “problemas económicos”. “La crisis está haciendo que muchos estudiantes no puedan dedicarse a los estudios como quisieran”, confesó Antonio Martinón, quien reconoció que también “se penalizan mucho las segundas y terceras matrículas, que son excesivamente caras y no pueden ser asumidas por muchos alumnos”.

Por otro lado, Martinón manifestó que desde que llegó al cargo hace un año su equipo ha dedicado mucho esfuerzo a intensificar la relación de la universidad con la sociedad y con el mundo económico, “algo que parecía tabú”, pero “tampoco nos lo hemos inventado nosotros, porque ahora todos los títulos de grado tienen prácticas externas. Eso nos ha hecho conocer mejor el mundo económico, que también nos conoce mejor que antes”, agregó el rector, quien dejó claro que “no podemos ser indiferentes a lo que pasa en el mundo económico de Canarias, especialmente en lo que se refiere al desempleo”.

Por ello, se han puesto en marcha varias iniciativas, como ULL Opina, en la que se enmarca un trabajo elaborado por el profesor José Luis Rivero que estudia la relación entre la educación y el empleo. “Fue un compromiso que adquirí en mi discurso de apertura del curso pasado, con el objetivo de llegar a un pacto entre lo educativo y lo económico”, aclaró Martinón, que recordó que las dos universidades canarias han propuesto al Gobierno regional el llamado Plan de Integración Laboral de Egresados de Educación Superior (Piles), para que 1.000 estudiantes se incorporen al mundo económico en el Archipiélago.

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Más confianza empresarial y mejor índice de empleabilidad
Si la “cruz” es el abandono de la universidad por motivos económicos, el rector confirmó que la “cara” es el elevado porcentaje de empleabilidad de los egresados y la mayor confianza de las empresas en la formación que se imparte en la institución académica. En este sentido, Antonio Martinón recalcó que “se está trabajando mucho en la línea de potenciar las relaciones entre la ULL y el tejido empresarial isleño, para que esa empleabilidad siga creciendo en el futuro”[/su_note]

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