La emoción estaba ayer a flor de piel en el polideportivo municipal de Candelaria. Niños y mayores no podían contener ni las risas ni las lágrimas que, de manera alterna, se iban produciendo. Los 418 niños saharauis del programa Vacaciones en Paz se encontraban de nuevo ayer, algunos, y por primera vez, otros, con sus familias de acogida en el Archipiélago. La Villa Mariana sirvió de punto de encuentro para que los niños se reunieran con las familias que, durante dos meses, van a cuidar de ellos no solo en Tenerife, sino también en Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro.
La Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui (Acaps) es la responsable del programa Vacaciones en Paz, una iniciativa que, recuerda la asociación, está a punto de cumplir tres decenios aliviando los rigores de una vida de destierro en la árida hammada argelina. Los pequeños llegaron al aeropuerto Tenerife Sur en torno a las 5.30 de la mañana de ayer, a bordo del chárter que Acaps fletó para traer a los pequeños y sus monitores directamente desde Tinduf y salvar los prolijos trámites burocráticos.

