
El proyecto de la nueva Ley del Suelo de Canarias levanta una gran polvareda. “Toda es cuajada de un copiosísimo ejército que de diversas e innumerables gentes por allí viene marchando”, le dijo don Quijote a Sancho Panza muchísimo antes de que Fernando Clavijo fuera presidente autonómico. Miguel de Cervantes no era manco de ideas y ya presagiaba la disputa dialéctica por los terrenos de los molinos de viento, el que arremolina las palabras. “El Gobierno ha confundido el consenso con la propaganda”, exclama el secretario general de Comisiones Obreras en las ínsulas. “Lo que ha hecho es generar adhesiones”, arguye Carmelo Jorge. “En mi opinión, con un discurso falso y muy oportunista que relaciona la crisis y la falta de inversión con las dificultades burocráticas, como si no hubiera problemas de inversión o con los bancos para acceder a los créditos. Nos presentan un mundo donde el único atolladero es la existencia de protección del medio ambiente. Con eso han pretendido sustituir el debate, donde se oirían otros argumentos”.
Los sindicalistas no niegan que el territorio forma parte de la actividad económica. “Por eso hay que regularlo, legislarlo, y diseñar unos mecanismos más ágiles para tramitar esos procedimientos. Pero la ineficiencia de las administraciones es culpa de quien gobierna, no es una maldición bíblica ni un conjuro. Es la consecuencia de decisiones de carácter político y administrativo. Están hablando grupos que llevan décadas gobernando y ahora usan las ineficiencias de coartada para imaginar una especie de paraíso del capital donde no hay ninguna norma. El mensaje es que, como somos incapaces de gestionar la protección, en vez de mejorar la capacidad de tramitación, lo que hacemos es quitar la protección”.
A Jorge le parece “peligrosísimo” dejar en manos de los ayuntamientos la decisión última sobre los planes urbanísticos. “Ya hemos tenido graves casos de corrupción y, si la mayoría te va a dar la capacidad de aprobar inversiones en zonas que pueden producir una plusvalía desmedida, lo normal es que se siga avanzando por esa senda. Han retirado los mecanismos de protección de carácter regional con el mismo pretexto de la ineficiencia”.
El dirigente de Comisiones Obreras alerta de que “se está perdiendo una oportunidad histórica” de alcanzar “cierto nivel” de consenso social. “Llevamos inmersos en un viejo debate, que en la sociedad de Tenerife se nota más, entre un sector que da la impresión de que pretende que se construya donde y cuando se quiera -nos llegó a plantear incluso la creación de un centro de alto rendimiento de atletismo en Las Cañadas-, y otro que defiende que no se mueva ni una sola piedra, que todo esté igual para siempre, como si fuera una foto. Nosotros entendemos que entre esas dos posiciones hay un espacio de equilibrio. Las organizaciones ecologistas han recorrido esa parte del camino, hasta llegar a proponer soluciones en las que se pueda encontrar la otra parte, pero esta va en la dirección contraria. Me temo que eso va a provocar un serio conflicto social con la tramitación de la Ley del Suelo”.
Carmelo Jorge apela a la “enorme sensibilidad, de respeto por los valores naturales, que se demostró con el rechazo a las prospecciones [de petróleo y gas] y que, cuando le ha interesado, el Gobierno canario ha exacerbado, más allá de lo razonable”.
Reconoce que instalar un cuarto de aperos en suelo rústico es “un follón”, por lo que sugiere que se fije un tope a la inversión: “Que las de menos de 6.000 euros se tramiten en el Ayuntamiento y las demás, en la Cotmac. Lo que no vas a edificar es un chalé”. ¡Ojo con el turismo rural!
“Lo sensato sería que hubiese un Gobierno en este país cuanto antes”
Carmelo Jorge observa que los partidos políticos españoles muestran “una inmadurez preocupante y una excesiva atención a la táctica, por encima de los intereses generales”. Aunque, con la boca chica, reivindica la configuración de una alternativa al PP, resalta que lo “sensato” sería que hubiese un Gobierno “cuanto antes”.
Los sindicatos mayoritarios urgen la puesta en marcha de la concertación
Los sindicatos mayoritarios valoran y agradecen el “cambio de talante” del Ejecutivo de Fernando Clavijo con respecto al de Paulino Rivero. “El trato de ahora no tiene nada que ver con el de la etapa precedente”, admite Carmelo Jorge. Sin embargo, el secretario general de Comisiones Obreras en Canarias constata que, “en lo sustancial”, el Gobierno regional “evidencia un comportamiento profundamente conservador”. Por ejemplo, “en la ley de presupuestos del año pasado, que es verdad que hubo un aumento del gasto social en un escenario de emergencia social, pero insuficiente, y una renuncia a tocar los ingresos mediante figuras impositivas que contribuyan al reparto de la riqueza que se está creando en Canarias (fundamentalmente, en servicios), o en la Ley del Suelo”. Tras un año “cruzándonos buenas intenciones”, Jorge testimonia que el proceso de concertación social no ha comenzado. “Hay aspectos muy importantes y apremiantes que deberían incorporarse a los presupuestos de 2017, como una renta mínima de subsistencia para las unidades familiares donde no se produce ningún tipo de ingresos, que ciframos en 500 euros. No la concebimos a modo de derecho individual, como la iniciativa popular que ha entrado en las Cortes Generales avalada por 750.000 firmas, sino de las familias”. A ello añade elementos de las políticas activas de empleo que habría que modificar y reorientar. “Urge poner en marcha la concertación social”, insiste. “Vamos a reclamar [CC.OO. y UGT] que eche a andar ya, sin más demoras. Perseguimos que los primeros acuerdos de la sexta concertación se trasladen a la ley de presupuestos de 2017 a fin de que se doten de mecanismos de financiación y no queden en aguas de borrajas”.
Comisiones Obreras se repone del susto y afronta el presente con perspectivas de futuro
Un año y dos meses se cumplen de la elección de Carmelo Jorge Delgado como secretario general de Comisiones Obreras en Canarias. Aquel congreso extraordinario cerraba un paréntesis de interinidad abierto con la forzada dimisión de Juan Jesús Arteaga. El tictac de la bomba de relojería se empezó a escuchar cuando arrancó el proceso de fusión de la Federación de Comercio, Hostelería y Turismo con la de Banca (Comfia), que derivaría en la voladura controlada desde la ejecutiva nacional de la resultante Federación de Servicios regional. El equipo de Manolo Fitas saltó por los aires. Los fragmentos de la explosión formaron Sindicalistas de Base, que recientemente consagró a Salvador Viñas. “La escisión es un trauma para Comisiones Obreras y para el sindicalismo en Canarias”, confiesa Jorge. “Hemos perdido unos 2.500 afiliados y unos 400 delegados, del motor de nuestra economía. Es una tragedia que yo vivo como un fracaso personal. Hay que afrontar los hechos sin perder la esperanza de que algún día seamos capaces de reconducir la situación”.
En el lado positivo, se ha frenado la fuga de militantes y se ha estabilizado la balanza de gastos e ingresos económicos. Con el 36% de representatividad, Comisiones resiste como la primera fuerza sindical en afiliados y delegados. En los tiempos de bonanza, CC.OO. llegó a contar con cerca de 51.000 inscritos. Ahora son alrededor de 34.000.
“Eran unas circunstancias muy complicadas”, recuerda. “Estuvimos algunos meses consecutivos en los que ni siquiera podíamos pagar la nómina. Afortunadamente, esa época sí está superada. No obstante, persisten deficiencias en la vida orgánica del sindicato y nos cuesta recuperar el funcionamiento regular. No hemos acabado con la crisis, pero tampoco vamos a peor”.
Su máximo empeño (“obligación”) ha sido trabajar en pro de la convivencia interna. Y no sin sudores lo está logrando. La medicina no es aceite de ricino, sino responsabilidad, esfuerzo y tino.
