
Son sus terceras fiestas como prior de la Basílica de Candelaria, aunque lleva nueve viviéndolas con intensidad. Recomienda a todos los que se desplacen en las próximas 48 horas que vengan con “alta alegría porque siempre que nos reunimos con la Madre nos encontramos con la familia”. En esta entrevista Daniel López destaca, entre todos los actos, la ceremonia de los guanches, “porque recuerda que la Virgen se encontró antes de la llegada del evangelio”. Además, llama a la solidaridad de instituciones y fieles para que contribuyan con alimentos a ayudar a las familias más necesitadas.
-Estas fiestas cuidan especialmente la tradición, aunque van incorporando algunos pequeños retoques. ¿Qué destacaría a priori de la presente edición?
“Este año el día 15 cae lunes, lo que implica que la imagen de la Virgen estará mucho más tiempo abajo, con todos los riesgos que eso conlleva, pero también con la alegría de los peregrinos que la tienen muy cerca más tiempo. Respecto al contenido, es básicamente lo mismo, aunque hemos tenido una discusión con el Ayuntamiento sobre el horario de la romería. Sabemos que hay unos compromisos con la televisión, pero yo les he dicho que no sacamos a la Virgen el día 15 a las 4 de la tarde. Al final hubo un acuerdo y será a las 18.30”.
-Esta celebración exige una gran coordinación entre la Basílica y el Ayuntamiento. ¿Cómo se reparten las tareas?
“Llevo aquí nueve años y tres como superior y nos coordinamos muy bien. Pedimos cualquier servicio y habitualmente el Ayuntamiento responde. Ambas partes tenemos claro que es por el bien de todos, tanto para el municipio como para los peregrinos. Además, la alcaldesa ha sido desde niña catequista en la parroquia de Igueste, donde llevaba las cuentas. Pero también hay que decir que el entendimiento entre el padre Jesús Mendoza y el anterior alcalde, José Gumersindo, era muy bueno”.
-¿Qué novedades destacaría este año?
“Por primera vez este año y atendiendo a razones de seguridad y de orden queremos que la entrada de los peregrinos en la noche del 14 sea exclusivamente por la puerta de la fuente (debajo de la balconada del antiguo Ayuntamiento) y la salida por el lateral (el acceso que da a la plaza), es decir, que sea un pasillo circulante. Hasta ahora, cuando llegaba la Virgen se abrían las dos puertas y era una especie de todos contra todos y el interior del templo se colapsaba con un riesgo tremendo. Se lo planteé a Protección Civil y al concejal de Seguridad y lo aceptaron porque es de sentido común”.
-¿Qué actos son, a su juicio, los de mayor calado desde el punto de vista de la fe cristiana por su significado o simbología?
“El primero, el de la ceremonia de los guanches, porque recuerda que la Virgen se encontró antes de la llegada del evangelio, y eso para mí es muy significativo. Es decir, que la Virgen prepara al pueblo guanche para acoger a Jesucristo. Y también destacaría la ofrenda folclórica, porque es todo un pueblo el que viene a ofrecerse para ayudar a los que más lo necesitan. Sería bonito que en las próximas ediciones se incrementara la participación en este acto”.
-Quizás también sería conveniente recordar que en estos tiempos se hace más necesario traer alimentos que flores.
“Sí, me gustaría insistir en eso. Las flores están muy bien, pero hoy por hoy el obsequio más valioso son los alimentos para las familias que no disponen de recursos económicos. Sé que no es el mejor día para venir con un saquito de arroz, pero recuerdo que también se puede hacer en cualquier otra fecha del año”.
-Hay un acto muy emocionante, que es la llegada de los atletas con sus ramos y con los vivas a la Virgen en la mañana del 15. Además, en esta edición cumple 25 años.
“Sí, es muy emocionante. El año pasado hubo problemas de organización por la falta de algunos permisos. Este año me dicen que está todo en regla. Es un acto muy bonito por el esfuerzo que supone”.
-¿Hay diferencia entre el perfil del visitante de estos días y el que llega el 2 de febrero?
“Sí. En febrero la gente es otra, suelen ser personas mayores y piadosas que no llegan caminando. Es otro ambiente y hay una gran devoción. A mí me encanta esa celebración. Ahora hay mucho más veraneante, que está muy bien que vengan, pero vienen a ver. Los otros vienen a rezar”.
-El año pasado nos advirtió de que la Virgen de Candelaria no es ajena, ni mucho menos, al fenómeno selfie. ¿La gente sigue viniendo a hacerse una autofoto con la Imagen?
“Sí, y cada vez más. El problema es que todo el mundo quiere hacerse el selfie y se forman aglomeraciones. Me parece muy bien que se saquen la foto, pero habría que decirle a la gente que no se preocupe de que salga el de al lado, porque si esperan a estar solos es casi imposible, tendrían que venir a las 8 de la mañana, que es cuando abrimos la Basílica”.
-¿Personalmente, qué momento elegiría de todos los que se vivirán entre el domingo y el lunes? ¿Qué instante disfruta de forma especial?
“Sin duda, cuando llega la Virgen de noche hasta la fuente de los peregrinos y a mí me toca subir al balcón a saludarla. Ese silencio que se hace, con la plaza abarrotada, me impresiona. No hay palabras para describirlo”.
