Este es un tema bastante recurrente y siempre que escribo sobre ello me motiva una causa, esta vez una desaparición que traspasa nuestras fronteras y se sitúa en Galicia. No hablaré del caso concreto, que desconozco, sino que este es solo un
acicate.
Lo primero que haré es desmentir la leyenda urbana de que para denunciar una desaparición debemos esperar 24 horas, esto es totalmente incierto y muy perjudicial, porque las primeras horas son de especial importancia para que la investigación sea un éxito, de hecho, el Ministerio del Interior dictó la Instrucción 1/2009 en la que recoge la inmediatez en la que tiene que ser recogida la denuncia y su grabación en la base de datos de “personas desaparecidas y cadáveres sin identificar”, además,realizará una primera valoración para determinar si esta es de “alto riesgo”, lo cual le añadiría un plus. Dicho esto no me andaré mucho por las ramas y les contaré una triste realidad sobre las desapariciones de niños y jóvenes y es que: en la mayoría de los casos hay alguna persona allegada implicada y hay más: en la gran mayoría de los casos, estos no andan muy lejos de la zona de desaparición. La implicación de un familiar en los hechos denota que estamos tratando con familias perturbadas.
La mayoría de las desapariciones son por huida o abandonos del hogar, después las que tienen una explicación benigna, a estas les sigue las relacionadas con la sustracción por parte de un familiar y posteriormente las debidas a actos involuntarios como son los perdidos o heridos. Lo normal es que aparezcan en las primeras 24 horas, pero hay datos alarmantes y es que cuando un menor ha muerto, esto se produce en las primeras tres horas.
