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Escan presenta en las Islas su proyecto para ayudar con perros a las víctimas canarias de violencia de género

Con 19 centros repartidos por toda España, el objetivo es que los animales faciliten la recuperación anímica, además de reforzar su protección

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El proyecto Escan llega a Canarias para quedarse. Esta iniciativa trabaja con perros adiestrados para defender y recuperar de agresiones a mujeres y menores, especialmente víctimas de violencia de género, y cuenta ya con 19 centros repartidos por la geografía nacional. Ya tiene dos delegados en el Archipiélago: su director general para Canarias, Jesús Hernández, y la analista de riesgo Cristina Díaz. En Tenerife estudian durante estos días la idoneidad de algún terreno para instalarse y en breve iniciarán gestiones similares en Gran Canaria. En cuanto al necesario respaldo institucional y tras entrevistarse con el delegado del Gobierno central, Enrique Hernández Bento, pronto harán lo mismo con representantes del Instituto Canario de Igualdad. La respuesta de la Delegación no deja lugar a dudas: apoyo pleno a esta iniciativa.

El proyecto Escan nació en Murcia hace unos años y su objetivo es facilitar una herramienta más a las existentes para facilitar la reincorporación social de las víctimas de esa terrible lacra que es la violencia machista. Impulsado en su origen por el especialista en adiestramiento de perros Fernando Soleto, aporta dos conceptos claros ya citados: fomentar la recuperación anímica y reforzar la protección de estas personas.

Sobre lo anímico, los beneficios pasan por el aporte que implica el can a la hora de que estas personas desarrollen de nuevo lazos afectivos, pero también en la obligación que les supone realizar tareas cotidianas tales como pasear al perro, alimentarlo y, en general, cuidar de su bienestar. A todo ello hay que sumar los conocidos beneficios afectivos que implica la relación establecida con el perro. Por lo que respecta a la protección, estos especialistas detallan que el perro lleva un bozal de impacto de origen sueco que, tras el debido adiestramiento, hace que el animal utilice su frontal duro cual ariete de contacto.

Eso sí, el proyecto Escan no se limita a la mera adjudicación de un perro a cada víctima. Se trabaja con un grupo multidisciplinar compuesto por psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, gabinete jurídico y técnico de adiestramiento. Grosso modo, antes de asignar uno de los animales, la persona beneficiaria pasa por los distintos profesionales descritos al objeto de comprobar si cumple con los requisitos necesarios (por ejemplo, en el caso jurídico que se trate de una víctima de violencia de género con orden de alejamiento y sentencia firme. Es entonces cuanto ese adiestrador realizada la llamada modelación positiva del perro con la víctima y su familia cuando es el caso. Concluido dicho acoplamiento, se le enseña al can cómo protegerles.

Lejos de orientarse hacia los negocios, el Proyecto Escan trabaja para reducir los costes al mínimo. El diseño que ya funciona en parte del país se beneficia de las donaciones de dos grandes empresas del sector que, dada la naturaleza de la iniciativa, facilitan los piensos necesarios y materiales propios como collares, correas o el bozal descrito. Recibido el beneplácito de instituciones como el Consejo General del Poder Judicial o el Observatorio contra la Violencia de Género, se requiere que las administraciones respalden el proyecto con una parte de los fondos ya destinados a tan loable fin.

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