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“El hecho de que alguien recoja la información diaria, la publique y la cuestione, es fundamental”

Licenciada en Periodismo y Ciencias Políticas y máster de Periodismo de El País, Lourdes Garzón empezó su carrera en el diario El Mundo
Foto ANDRÉS GUTIÉRREZ
Foto ANDRÉS GUTIÉRREZ

Licenciada en Periodismo y Ciencias Políticas y máster de Periodismo de El País, empezó su carrera en el diario El Mundo. También fue subdirectora de la revista Marie Claire hasta que el ofrecieron liderar Vanity Fair en España. Tuvo que formar equipo, una tarea apasionante, de las más bonitas de su vida profesional, pero no exenta de dificultades. Entre otros motivos, porque era un proyecto que no tenía un competidor claro y del que no existía nada parecido en el país. Era un “híbrido” de muchos temas y había que buscar perfiles que respondieran a las necesidades y además, encajaran entre ellos. No le fue mal, muchos de los periodistas que comenzaron la aventura junto a ella todavía le son fieles.

-En 2008 cuando se lanzó Vanity Fair España estaba en plena crisis. ¿Dudaron en salir al mercado en algún momento?

“No. Y si mi compañía dudó, yo no llegué a saberlo. Los proyectos de Condé Nast son siempre a medio y largo plazo. Las cabeceras salen despacio, con la idea de mantenerse, dar pasos poco a poco, y construir marca. La compañía se sustenta al final en la reputación de nuestra marca internacional y en que las cabeceras, más allá del mercado en el que están, atraigan esos valores de marca. Salir en un momento de crisis fue muy complicado pero creo que también nos sirvió. El proyecto se preparó durante año y medio, fue hecho con mucho tiempo, calma y cautela. Eso nos sirvió para tener una idea bastante clara de en qué parámetros nos estábamos moviendo, cuál era la situación del mercado, publicitaria, y a qué nos enfrentábamos”.

-¿Qué diferencia a Vanity Fair de otras publicaciones que hay en el mercado?

“Todo. Es un nicho de mercado distinto. Porque los mensuales se conciben en España como revistas y porque tampoco hay revistas de alta gama que además de calidad tengan actualidad y un pulso informativo. Intentamos hacer historias de impacto desde el minuto uno. En la revista tenemos dos palos fundamentales, la portada, y un tema de investigación o entrevista política que nos dé esa relevancia del día a día, de actualidad, de lo que está pasando. A partir de ahí tenemos notas sobre moda, historias de vida, y cultura. Tenemos la particularidad de que somos el medio al que más tiempo de lectura dedican los lectores”.

-¿Cambia la perspectiva cuando se está al frente de un medio de cuando se está dentro como un periodista más?

“Sí, tienes que alejarte un poco, ver las historias con un poco más de distancia, porque al final no estás centrado en el cuadro que estás pintando sino en la exposición que vas a colgar en la pared y los cuadros te tienen que encajar unos con otros. Pero no se te tiene que olvidar nunca que aunque encajen las piezas, que es al final lo que haces cada mes en la revista, cada una de ellas tiene que ser espectacular y tiene que llegar al que lo está viendo pero también al que lo va a ver”.

-Como periodista, ¿a qué persona le gustaría entrevistar?

“Egoístamente, cuando pienso en qué persona me gustaría tener en mi cabecera, pienso en qué persona me gustaría entrevistar. He hubiese encantando hacerlo con Francisco Paesa, creo que es una historia apasionante. Me gustaría mucho entrevistar al rey y al papa, pero no porque sean el rey y el papa sino porque creo que han llegado a instituciones inamovibles y tradicionales durante muchas décadas y ha llegado el momento de transformación, de crisis, y novedad que los hace personajes apasionantes”.

-¿Es difícil para los periódicos sobrevivir en la actualidad?

“La prensa diaria vive un momento complicado, de transformación empresarial, en el que me imagino que las presiones, el corto plazo, el querer sobrevivir a la bajada de diseño publicitario y las presiones de poder y la política hacen muy complicado el trabajo de los periodistas. Y la información diaria, independientemente del soporte, es imprescindible para la sociedad. Puedes estar en papel, en la web, pero el hecho de que alguien recoja la información diaria, la publique y la cuestione, es fundamental. Y sin eso creo que la sociedad pierde un capital irrenunciable”.

-¿La web debe dar contenidos diferentes a los del papel?

“Sí, porque además permite dar contenidos en varias velocidades y en distintos momentos. En el caso de Vanity Fair nos da la opción de contar historias y dar informaciones que de lo contrario se perderían. Además, es fantástico poder trabajar con estas dos herramientas paralelamente. Si tomamos como ejemplo el último número, cuya portada es Paesa, en la web colgamos un vídeo con tres o cuatro preguntas y así se ofrece al lector informaciones de 360 grados”.

-¿El futuro del periodismo pasa por el soporte electrónico?

“Seguramente los diarios pasarán en breve al formato electrónico. Creo que habrá publicaciones como Vanity Fair, en el que no solo por el tipo de contenido sino por el formato en el que lo das se mantendrán porque al lector no solo le apetece leer la historia, sino hojear la fotografía, como se mantienen los libros. Creo que los periodistas tenemos que aprender a hacer buen periodismo, independientemente del formato en el que estemos trabajando. Esto que parece una obviedad, un buen periodista sabe que es una tarea muy complicada”.

-¿Es posible la independencia, ese tópico al que todo periodista busca llegar?

“No sé si se puede, porque es muy complicado, pero desde luego los periodistas tenemos la obligación de intentarlo, todos los días, en las cuestiones pequeñas y en las grandes. Y muchas veces por el momento complicado que se vive, por las presiones sociales, o por la crisis, tenemos la tentación o tendemos a no cuestionar las cosas. Y al final, este oficio tiene que ser todo menos complaciente”.

-Usted compagina su trabajo en España con el cargo de directora editorial de Vanity Fair México desde hace un año. En un país complicado para ejercer el periodismo, ¿no ha recibido ningún tipo de amenazas?

“México es un país en el que estábamos todos con algún prejuicio y sin embargo, cuando llegas te encuentras que es asombroso por su nivel cultural, por la inquietud y nivel intelectual de los lectores, por lo que demandan, y por su conocimiento de la cabecera y del mercado internacional. Es un proyecto que me quita muchas horas de sueño pero que me encanta. Es cierto que es un país que tiene particularidades en este sentido pero no he recibido ningún tipo de amenazas y me he sentido muy bien acogida”.

-¿Qué análisis hace del panorama político español?

“Es bastante desilusionante para los ciudadanos”.

-A diferencia de los periodistas, para los que se vive un momento informativo apasionante…

“Es un momento informativo efervescente, en el que cada día pasa algo. Pero aunque sea una frase hecha creo que los líderes políticos, a los que los ciudadanos les hemos dado el mandato de formar gobierno y continuar con el día a día, no están nada a la altura de las circunstancias”.

-¿Se atreve a hacer un vaticinio de quién estará al frente del próximo Gobierno?

“Hasta hace unos días me atrevía a hacer bastante vaticinio. Pero el día a día está comiendo al análisis, a las previsiones, y nos está dejando sin espacio para aventurar. Si me preguntas hace una semana te habría dicho que pensaba que no íbamos a ir a terceras elecciones, que después de los comicios gallegos y vascos, estaría el panorama más claro y los partidos serían capaces de llegar a apoyos y entendimientos necesarios para formar gobierno. Pero ahora, estoy un poco en el desconcierto, como todos en esta profesión y como la mayoría de los ciudadanos”.

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