La música de autor en la Isla vive una buena época. Cada vez son más los que toman su guitarra, componen sus propias canciones y deciden compartirlas con el mundo -porque ya no se habla de un público limitado que acude a un concierto, sino de un público más global, al que se llega a través de las redes sociales-. La autogestión, las posibilidades del crowdfunding, los bares y cafeterías con programación cultural, las plataformas para compartir música y vídeos de forma gratuita como Spotify o YouTube, incluso la posibilidad de emitir conciertos en directo a través de Facebook.
Todas estas pueden ser las razones que explican este florecimiento, que en Tenerife comienza a dejar nombres destacados y bastante repetidos en las agendas culturales. Comienza así a renacer el espíritu de aquellos compositores de la década de los 70 y 80 del siglo XX que se reunían en torno a un circuito de cantautores y de donde surgieron figuras tan relevantes como Taburiente, Pedro Guerra o Caco Senante. En aquel entonces, con mucho acento canario y reivindicativo; ahora, con una visión más global, moderna y pegada a las experiencias del autor. Cada época con sus características pero, al final, el mismo resultado: letras profundas, conciertos íntimos y acústicos, poesías personales acompañadas de música original. La juventud, la experiencia y la consagración, así podría dividirse este género en Tenerife.
JUVENTUD
Carolina y Lucía son buenas amigas. Una estudia medicina, la otra psicología. Se conocieron en una chuletada. “Nos conocimos en un cumpleaños y con una guitarra de por medio”, comparten para DIARIO DE AVISOS. La música las unió. “Compaginamos nuestra faceta musical con nuestras carreras. Llevamos un año motivadas, buscando conciertos, en septiembre del año pasado fue el primero. Desde entonces nos han llamado de varios sitios”, se sincera Carolina.
No han parado de llevar sus canciones por toda la Isla. “La gente nos apoya mucho. Al principio fue como un experimento, pero ha ido muy bien, nos dicen cosas buenas, que nos complementamos, que acoplamos bien las voces”, añade Lucía. Componen por impulso, de forma natural, sin forzarse. “Creo que si lo fuerzas se nota y no queda igual”. No les salen letras reivindicativas sino experiencias personales. “Hace unos días que salió una noticia en la que se celebraba que la nueva canción ya no era protesta, pero realmente eso no está bien. Creo que hay que usar la canción de autor también como arma para reivindicarse”, piensa Carolina. Solo esperan que un tema social les toque la puerta de la inspiración.
Para ellas, en Canarias el movimiento de cantautores está creciendo. “Creo que las redes tienen mucho que ver por el hecho de tener acceso libre y gratuito a la información y al conocimiento. El formato tradicional ya ha pasado de moda. Los cantautores comienzan a llegar de forma directa a la gente que los puede ver en conciertos o por las redes. Otras personas con inquietudes se inspiran y deciden dar el paso para escribir y mostrar su música”, cuenta Carolina.
Las jóvenes, que vienen a representar a ese grupo heterogéneo de músicos que se abre paso en pequeños escenarios, tienen previsto sacar un disco con sus temas. “Lo haremos con crowdfunding, los llevaríamos a nuestros conciertos, es allí, al público que va a vernos, donde mejor se pueden vender. Además, es una carta de presentación”, completa Lucía. Un disco para ellas, es una cuestión simbólica. “La gente nos escucha por Internet”.
EXPERIENCIA
Tomás Vera es un cantautor canario experimentado. Nada entre la influencia de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y la de Taburiente y Taller Canario. Comenzó hace ahora 27 años. “En los 90 hacíamos Nueva Canción Canaria: canción popular pero con letras de aquí, como Taburiente. Yo sigo trabajando en esa línea”. Vera es el reflejo de ese grupo de autores experimentados, que han llevado sus letras por toda la Isla. “Con 27 años de carrera, tengo mucha gente que me sigue. Ellos me preguntaban siempre que cuando grabaría un disco físico. Pues sin quererlo, me encontré con un repertorio a finales de diciembre que estaba bastante bien, lo comenté con el productor Francisco Escuela y comenzamos a grabarlo en Navidad. Lo costeé yo, lo que ha hecho que sea un disco independiente. Lo que pretendemos con él es obtener algo de dinero, para poder hacerlo con banda y añadir más temas.” No se puede tapar el sol es el título de su nuevo álbum.
Él, que ha vivido la evolución del mundo del cantautor en primera persona asegura que el resurgimiento del género es palpable. “En un tiempo lo vi muy apagado, casi me encontré solo. Pero en estos últimos años me encuentro con gente que ha vuelto a la carga, a cantar, a protestar”. Justamente así es su trabajo discográfico, reivindicativo, pero también equilibrado. “En él le doy caña a la clase política, si ellos lo saben entender”.
CONSAGRACIÓN
La otra cara del mundo de la canción de autor en Tenerife es la consagrada a nivel nacional e internacional. Son pocos y llevan la experiencia y la suerte de haber vivido en otra época de auge de la industria discográfica. Es el caso del güimarero Pedro Guerra. “Recuerdo cómo era en los años 80. Cuando empecé, la mayoría de los cantautores nos movíamos entorno al Centro de la Cultura Popular Canaria y a través de ahí se comenzaban a producir eventos. Los primeros se hacían en el Paraninfo de la Universidad, luego en el Teatro Leal. Se hacían encuentros anuales y nos juntábamos siete u ochos cantautores de aquella época. En ese momento había un movimiento importante, fuerte, gracias a él cogimos confianza entre nosotros, y surgió Taller Canario de Canción. Éramos los herederos de lo que se llamó La Nueva Canción Canaria que ya existió en los años 70, con Taburiente, Caco Senante, Suso Junco, habían muchos nombres de gente importante en esa época. Ahora sé que hay mucha gente haciendo cosas allí”, relata para DIARIO DE AVISOS.
La voz de la consagración señala que ahora “son momentos complicados para los cantautores. La realidad es muy complicada para el que empieza, pero siempre digo que hay que ser constante, trabajador y formarse, entre más se sabe, mejores cosas se pueden hacer. También hay que creer en uno mismo y hay que ser paciente. Ahora hay cosas que no existían en mi época, como la posibilidad de la autoproducción, también ahora hay pequeños bares con programación cultural donde se invita a la gente a cantar. Así, poco a poco se van haciendo un público, van vendiendo sus discos. Creo que hay que aprovechar todo lo que ofrecen las redes sociales. Ahora mismo confío más en las posibilidades que se puedan dar por ahí”.
Juventud, experiencia y consagración, diferentes perfiles en una isla de grandes autores.
