
Cecilia Domínguez (1948) figura como una de las firmas más importantes de la literatura hecha en Canarias. Y es que, sus obras, y en especial su poesía, la hicieron merecedora del Premio Canarias de Literatura en 2015. El reconocimiento ha significado una alegría para ella, pero también una responsabilidad, “un Premio Canarias no puede meter la pata”, asegura entre risas. La escritora, nacida en La Orotava, lleva dedicando su tiempo y esfuerzo a las letras desde que tenía 6 años. En 1960 gana su primer premio literario y desde entonces no para de acumular premios y obras. En 2011 entró a formar parte de la Academia Canaria de la Lengua, lo que ha marcado en gran medida su estilo: siempre llevando el acento canario y las peculiaridades de esta tierra al papel. Ahora estrena dos nuevos libros: la novela La muchacha del ajenjo, con la editorial Diego Pun, que se presentará el próximo 6 de octubre a las 19.00 horas en la Fundación CajaCanarias; y el poemario Profesión de fe, editado por Baile del Sol. Así relata estas nuevas aventuras la propia Cecilia Domínguez a DIARIO DE AVISOS.
-¿Cómo nace su última novela La muchacha del ajenjo?
“Nace ante la preocupación por el tema de la emigración. Lo escribí un poco después de empezar la crisis, durante las elecciones francesas. La historia narra la vida de una familia canaria que tiene que abandonar la isla para irse a Francia y los avatares que les van a ir sucediendo: el cambiar de ambiente, no saber el idioma, el rechazo… Quería que la gente empatizara con algo que les podría tocar muy de cerca y que está a la orden del día en nuestra dura actualidad”.
-Precisamente la obra trata un tema muy de actualidad como lo es la emigración, la crisis y cómo los jóvenes, incluso los niños, se enfrentan a ella. Recomienda su lectura para ellos. ¿Cómo hizo para meterse en la piel de estos personajes en las páginas de la novela?
“Yo también fui adolescente. Uno sabe que cuando se es joven son muy importantes los amigos, uno es rebelde. Así que, me planteé una pregunta: qué le hubiera pasado a un adolescente si tiene que dejar el lugar donde se siente cómodo para ir a otro lugar del que es totalmente ajeno. Intenté ponerme en el lugar de Carlos, que es el chico rebelde de 14 años que toma malas decisiones, y en la piel de su hermana Julia, de 17, que es más madura pero que nota ese desarraigo. Lo que ocurre es que ella se salva gracias a la muchacha del ajenjo, que es el cuadro de Edgar Degas que se llama L’Absinthe (El ajenjo). Una obra impresionista con la que se siente identificada con la mirada perdida de la protagonista de ese cuadro. Ella consigue un póster y el diálogo que existe entre ambas es lo que la va a salvar finalmente”.
-¿De qué zona de la Isla son los protagonistas de La muchacha del ajenjo?
“Parten de una isla. Es una cosa que yo hago en mis libros, por lo general, no sitúo las acciones en un municipio o localidad exacta. Esta familia sale de una isla, así conseguimos el objetivo de que cualquier canario pueda sentirse identificado. Creo que lo importante es que trata de gente que parte de aquí, de Canarias. No obstante, me influye mucho el paisaje que conozco. Creo que el paisaje que descubrimos al marcharnos es el mismo: la isla que se va quedando atrás y el mar”.
-El hecho de ser canaria y de conocer tan en profundidad nuestras idiosincrasias, ¿ha influido de alguna manera en su literatura?
“Siempre parto de la premisa de que soy canaria y de nuestra situación de insularidad. A partir de ahí me sitúo en mi paisaje, en mi tierra y escribo. Lo que pasa es que lo que escribo sirve para trascender ese lugar, para no quedarme en el ombliguismo sino para hacer algo que lo pueda leer gente de fuera y entenderlo. Si yo soy de las que piensa que entre más canario eres, más universal tienes que procurar ser. Eso es lo que busco en mi literatura. Pienso que nuestra modalidad castellana vale tanto o más que cualquier otra y eso es lo que defiendo”.
“Las editoriales que quedan aquí son muy pocas, se han perdido muchas. Y es que este es un sector muy complicado. El que monta una editorial ahora tiene que gustarle mucho la literatura. No hay ayudas, la gente cada vez compra menos, quieren que les regales cosas, en definitiva, el panorama es triste, pero son tristes también otros panoramas como el de la sanidad o la educación. Esta crisis nos ha tocado a todos”.
-Premio Canarias de Literatura desde hace un año, ¿cómo se lleva el título?
“Muy poco ha cambiado, la única diferencia es que te llaman más. Lo que sí es cierto es que tengo una gran responsabilidad, no puedes meter la pata si eres un Premio de Canarias. Cuando me lo dieron fue una gran alegría para mí, pero desde luego que también una gran responsabilidad, tengo que andar con cuidado con lo que digo y lo que no”.
-Su implicación con la Academia Canaria de la Lengua nace en 2011. En estos 5 años de trabajo, ¿en qué se ha avanzado?
“Estamos trabajando en una revista en línea y hay una parte que se llama El aula literaria en la que pretendemos acercar la literaturacanaria a los institutos. Para ello, subimos pequeños textos de diferentes autores que le pueden servir tanto a los jóvenes como a sus profesores como textos de trabajo en el aula. Estamos rescatando también obras que ya no se encuentran, es una labor bastante grande. Yo me siento satisfecha de lo que estamos haciendo”.
-Camina entre la poesía y la narrativa. ¿Con cuál estilo se siente más cómoda?
“La poesía, por supuesto. Es lo primero que escribí, es el sitio donde me siento más cómoda, a pesar de que es mucho trabajo pero me gusta de verdad. A la narrativa fui porque quería contar historias que no cabían en el poema. Empecé con cuentos, y luego pasé a la novela”
-¿Por qué escribe?
“Siempre he pensado que escribo para conocerme a mí misma, porque cada vez que uno escribe avanza un poco en el conocimiento de esa persona que está aquí, lleva mi nombre y nunca terminaremos de conocer. Pienso que cada vez que uno escribe tiene que profundizar tanto en uno y en los demás para darle voz a los personajes. Como eres tú la que estás hablando, esta resulta ser una manera de conocer muchas facetas que a lo mejor no conocías de ti mismo. Pienso que cada vez que escribo hago una investigación sobre mí misma y sobre lo que me rodea”.
-Una realidad sobre la que le gustaría escribir…
“Me gusta escribir sobre lo que conozco o lo que me cuentan, también me gusta imaginar mundos diferentes. Ahora mismo estoy investigando una realidad de finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Canarias, con la pérdida de las colonias, la guerra en Marruecos, la emigración a Cuba o a Venezuela. Estoy haciendo una labor de investigación porque quiero hacer una novela sobre ese tema. La investigación y el ser riguroso forma parte también de la literatura”.
