Justo cuando se cumplen ocho años del dramático primer desalojo del vecino barrio de Cho Vito, el núcleo costero de Bajo la Cuesta será escenario de otro desalojo forzoso el día 27, después de que un auto judicial atendiera la petición del Ayuntamiento de Candelaria de preservar la seguridad ante las evidencias de graves riesgos de desprendimientos en la zona. Aunque en este caso se trata de un desalojo provisional.
Un expediente de desalojo que comenzó en 2010, cuando cayó al final del barrio, cerca del Paso de la Soga, una gran piedra que impactó sobre un vehículo y al Ayuntamiento le pidieron responsabilidad civil. No se trata, desde luego, de un nuevo Cho Vito, porque los vecinos, con todos sus derechos adquiridos al día de hoy sobre sus propiedades -aunque pendientes de confirmar el pleito que mantienen aún con Costas- solo estarían desalojados durante el tiempo que duren las obras de estabilización de los taludes que parten desde la autopista TF-1 y que deben ser asegurados por sus propietarios, en este caso, la empresa Endesa, que ya se han mostrado dispuesta a realizar la obra en “solo” tres meses, y la inmobiliaria Dani Ran SL, que está pendiente de volver a ser notificada por el Ayuntamiento, tras haber caducado el primer aviso, según expresó el abogado de los vecinos, José Ortega.
Los vecinos asisten con resignación a la orden de desalojo y no se espera gran resistencia cuando la Policía Local y la Guardia Civil certifiquen la mañana del día 27 que en el medio centenar de viviendas no hay moradores. Sin embargo, cuando hablamos con los vecinos, se percibe un aroma de preocupación, ya no tanto por abandonar sus casas, en casi la mitad de los casos su única morada, sino más bien por el hecho de no saber cuánto tiempo permanecerán fuera de ellas. “Sería la primera vez en la historia que dicen que una obra tarda tres meses y se cumple el plazo”, recordaba Leandro Coello, uno de los representantes del colectivo vecinal que preside Antonio Oliva.
Los habitantes de Bajo la Cuesta, que debe su nombre a que sus primeros pobladores procedían de La Cuesta Las Tablas, en Igueste, ya fueron desalojados durante seis meses hace unos diez años cuando se colocó el gran tubo de Balten -el mismo que se rompió en Radazul- que va anexo a la autopista del Sur. “En aquella ocasión se responsabilizaron de todo, de conseguirlos alquileres con una inmobiliaria y de asegurarnos las casas ante cualquier destrozo, dejándonos entrar varias veces al barrio a recoger cosas o a regar las plantas”, afirma Ramón Loureiro.
En esta ocasión, “nadie nos ha asegura nada, y además tampoco han localizado a la empresa Dani Ran para saber cuando iniciará las obras como dicen hará Endesa”. “Nadie está en contra de que aseguren el talud, porque a todos nos interesa, pero queremos saber en qué condiciones nos vamos y cuando vamos a regresar, porque por aquí no ha venido nadie del Ayuntamiento a explicarnos, aunque algunos si han ido a hablar con Olivia Pérez (edil de Servicios Socialas), remarca Leandro Coello, con su habitual tono sereno.
Reunión con Brito
La alcaldesa, Mari Brito, avanza que la próxima semana se emplazará a los vecinos a una reunión para darles completa información de las acciones que se van a acometer en Bajo La Cuesta. A este respecto, recuerda a los vecinos que tienen su única vivienda en esta zona acudan a los Servicios Sociales, como ya han hecho muchos, donde los técnicos analizarán su situación.
Los técnicos municipales están articulando los trámites para afrontar los gastos derivados del desalojo-se habla de 300 a 400 euros para alquiler mensual-, a la vez que se está coordinando las fuerzas y cuerpos de seguridad para que las viviendas estén vigiladas mientras estén desalojadas.
Hablan los vecinos
Leandro Coello: “No conozco ninguna obra ni pública ni privada que se ejecute en el tiempo está previsto. La primera fase del talud de Endesa puede ejecutarse, pero Dios quiera que el proyecto de Dani Run esté avanzado, porque el desalojo puede durar año”.
Isabel Alonso: “Vengo aquí desde que tenía cuatro años; ahora tengo casi 80 y jamás me ha caído una piedra y ahora le han dado porque todo se va a caer. Lo único que queremos es que nos firmen un papel que nos asegure cuando podemos regresar”.
María Flora Alonso: “Si detrás de esto hay alguna empresa interesada por el barrio lo normal es empezar la obra de abajo hacia arriba y no al revés, pero nunca nos han pedido la oportunidad de vender nuestras casas ni nunca nos ha ayudado nadie”
Juan Higuera: “Yo pienso que hay intereses políticos y privados que quieren convertir Bajo la Cuesta en un Radazul 2, así de claro. Si hay tanto peligro porqué dejan entrar pescadores, jóvenes a hacer el botellón o hacer un campamento juvenil en Paso la Soga”.

