
Hay cantera en la ópera y no solo sobre el escenario, también entre el público. Son muchos los jóvenes que hoy dedican su tiempo y esfuerzo a interpretar a los personajes y las partituras creadas en otros siglos por compositores que no sospecharon de la aparición del ordenador o del móvil. Y tantos otros los que ocupan una butaca en los teatros cuando se anuncia alguna función de ópera. Los cantantes noveles toman el relevo de sopranos, tenores o barítonos que hoy son considerados maestros, aprenden de ellos viendo sus obras en YouTube o escuchando sus voces en Spotify. Los montajes operísticos son ahora más espectaculares gracias a la tecnología. Y los músicos aportan frescura a las piezas con sus instrumentos. La modernidad lo envuelve todo, dentro y fuera del escenario, incluso en este género que por tantos años estuvo tan alejado de la juventud y tan cerca de los grupos más experimentados y más selectos de la sociedad.
Ese espíritu contemporáneo viste esta noche la ópera bufa del siglo XIX Don Pasquale, de Donizetti, que abre a las 19.30 horas en el Auditorio de Tenerife Adán Martín el programa de esta temporada de Ópera de Tenerife y que viene a concluir todo un mes de trabajo y estudio para ocho jóvenes, de entre 22 y 30 años, procedentes de Colombia, Italia, Argentina, Ucrania y Armenia, que llegaron a la Isla en septiembre para convertirse en auténticos expertos gracias al proyecto Ópera Estudio, que cumple su cuarta edición. “Esto es como cruzar un puente para nosotros que nos llevará de estudiantes a profesionales”, apunta para el DIARIO Olena Stroia, una de las cantantes que dará vida al único personaje femenino de Don Pasquale, Norina. Las representaciones se podrán disfrutar hasta el próximo domingo.
La modernidad en esta ópera quedará plasmada en la escenografía, diseñada por Alessandro Chiti, y en el vestuario, del joven Massimo Carlotto. “La puesta en escena mostrará a la Roma de hoy. La directora, Stefania Bonfadelli, me pidió que diseñara un vestuario inspirado en la actualidad, como si fueran personajes que te encuentras cualquier día de estos en el metro de Roma”, dice Carlotto. Así lo hizo. Estos dos aspectos dan la nota discordante en la historia de Donizetti. El resto no cambia. “La ópera se tocará y se interpretará tal y como se escribió en el siglo XIX”, enfatiza el director musical, Alessandro Palumbo. “La historia sigue estando vigente hoy porque la gente no cambia”, agrega Stroia. Y es que siguen existiendo las mismas Norinas inocentes, los mismos Don Pasquales avariciosos y los mismos Ernestos inmaduros de 1843 en 2016.
Mientras el elenco interpreta sus papeles en esta obra de cuatro voces por función (un bajo, un barítono, un tenor y una soprano), en el foso, la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) sigue la batuta del treintañero Alessandro Palumbo. “Lo complicado de esta pieza es que Donizetti la compuso entre el clasicismo y el romanticismo, por lo que se debe buscar el equilibrio de estos dos estilos en la orquestación”, describe Palumbo, que dirigió a la OST por primera vez en 2014. “Con mi edad asumo con respeto, seguridad y responsabilidad el hecho de dirigir a unos 50 músicos, al coro y a los cuatro cantantes sobre el escenario”, concluye. Los nervios y las ganas de mostrar todo lo aprendido se notan en los artistas. “Cada elenco es diferente. De hecho, somos dos obras diferentes con un mismo guion porque cada uno entiende a su personaje de forma distinta”, agrega la cantante ucraniana como invitación al público. “La ópera te lleva a conocer algo nuevo de ti mismo, por eso, el que viene, repite”, sentencia.
