N. CHIJEB / T. FUMERO
Son tres sureños y un santacrucero, si bien junto a ellos se arrestó a un vecino de Lanzarote. Los tinerfeños tienen entre 26 y 50 años de edad. La Guardia Civil lo tiene claro: son los que presuntamente apalearon brutalmente al empresario José Tavío en febrero pasado, pero también se les responsabiliza del asesinato de un lanzaroteño tres meses después. Los arrestaron cuando preparaban otro asalto. Es la banda tinerfeña que taladraba rodillas o pegaba corrientazos eléctricos en el baño para que sus víctimas les entregasen hasta el último euro.
Ahora sabemos que el asalto a Tavío, acaecido cuando los sorprendió en su ático de La Camella, fue la perdición de esta banda. El empresario venía de ofrecer un testimonio clave en el mediático caso Arona 1 y Tavío contó en DIARIO DE AVISOS los hechos que le llevaron a la UVI de la Candelaria. Le rompieron varias costillas, le abrieron la cabeza (once puntos de sutura…), y aun así puede considerarse afortunado, no solo por poder contarlo sino porque (seguramente no esperaban que apareciera cuando le reventaban la caja fuerte) no emplearon con él otros métodos como agujerear las rodillas con un taladro o meter en la bañera a sus víctimas y aplicarles corriente eléctrica, tal y como detallan por vía extraoficial conocedores de la llamada operación Plateada.
El asalto a Tavío tuvo la respuesta que merecía desde la Guardia Civil. Sus especialistas encontraron en la colaboración ciudadana datos importantes para dirigir la investigación. Tras identificar a los sospechosos y dada la gravedad de los hechos -cuenta la Comandancia provincial- se les sometió a vigilancia, comprobando su movilidad entre islas.
Mientras Criminalística obtenía pruebas de dos de los vehículos que usaban, los guardias civiles de Las Palmas advertían de que seguían a los mismos sospechosos por un robo tan violento o más que el de La Camella y que tuvo lugar en Lanzarote, donde residía el presunto quinto integrante de la banda. Al saber que se desplazaban a la Isla de los volcanes para un nuevo golpe, los investigadores tinerfeños dejaron en bandeja el servicio a sus compañeros, que al poco los arrestaron con todo tipo de pruebas sobre sus actividades “al encontrarle en los maleteros de los vehículos diverso material y prendas utilizadas habitualmente en su modus operandi para la comisión de los asaltos, incautando además una escopeta recortada durante uno de los registros domiciliarios efectuados”, tal y como detalla la nota enviada por el Instituto Armado.
ERROR HOMICIDA
Con los sospechosos a buen recaudo (cuatro en Tahiche y el restante en Tenerife II), no terminó la labor policial en relación con este grupo criminal. Desde la Jefatura Superior del Cuerpo Nacional de Policía en Canarias se informó hace dos semanas que un grupo tinerfeño estaba presuntamente detrás del secuestro, tortura y asesinato de Juan Carlos Tejera, a quien se llevaron de un bar en la creencia de que se trataba de un millonario. Tras nueve días de intensa búsqueda y gracias a la participación de los perros adiestrados, los restos de Tejera fueron encontrados en una suerte de zulo oculto en una escombrera de Argana Alta. La cavidad estaba tapada con piedras y tierra, y el cuerpo se encontraba “engrilletado de manos y pies, mostrando claros signos de violencia”, detallaba entonces el CNP. Ahora, fuentes cercanas a la investigación confirman que se trata de los mismos autores, a quienes consideran una peligrosa banda especializada en robos violentos que no dudaba en emplear cualquier método para acceder al patrimonio de los infortunados que se cruzaron en su camino.
A los cuatro supuestos integrantes tinerfeños del grupo se les identifica por las iniciales N.M.G.A., de 26 años de edad; N.D.P.P., de 38 años; JMBO, de 50 años; y ADD, de 36 años. No se descarta que, al hacerse públicos estos datos, se les relacione con más asaltos aún por esclarecer.
ENTRE LA TRANQUILIDAD Y EL DESASOSIEGO
José Tavío (en la imagen señales de la paliza que recibió) recibe la noticia del arresto de los supuestos autores de la agresión sufrida con una mezcla entre alivio e inquietud. Por un lado reconforta saber que ya están presos, pero ahora sabe que pudo ser aún peor.

