
Cuando Covadonga Yanes Rodríguez salió de su casa de La Orotava rumbo a Santa Cruz, lo hizo con la misma resignación de siempre: dispuesta a perder una hora en la carretera y enfrentarse a unos atascos eternos que la acompañan desde hace 20 años. Solo que ese día tenía falta de sueño porque su hija pequeña estaba enferma y la había hecho pasar una mala noche. Viajar al área metropolitana puede ser una tarea insufrible y arriesgada. Sobre todo, si se hace a primera hora de la mañana y se padecen colas interminables. Una realidad que conocen muy bien los ciudadanos del norte de la Isla porque la sufren. Ellos mejor que nadie para describir lo que padecen día a día al volante y el tiempo que le restan a su familia y a su descanso.
Covadonga es una entre estas miles de personas que están obligadas a coger a primera hora la TF-5 en coche o en guagua para desplazarse al área metropolitana. Con ella, hicimos el trayecto y comprobamos que tardar más de una hora en hacer 35 kilómetros los cinco días de la semana durante dos décadas puede resultar una verdadera pesadilla.
Esta mujer, vecina de La Orotava y madre de dos niños, trabaja en la empresa privada. Su horario laboral es de 08.00 a 16.00 horas pero para poder cumplirlo debe empezar su rutina a las seis de la mañana. Media hora después deja a su hija de 20 meses con su madre en La Perdoma. Su marido también trabaja en la capital, pero al tener diferente horario se queda con su otro hijo, lo lleva al colegio y sale a las 8.30. A esa hora también se producen retenciones, aunque no son tan cansinas como la que afronta ella todos los días.
En su caso, siempre llega ajustada de tiempo o tarde. Por suerte, su jefa es consciente del problema que tiene y lo comprende.
Salimos de Santa Úrsula a las siete de la mañana y en diez minutos solo avanzamos en el punto kilométrico 26, en el municipio vecino de La Victoria. Media hora después llegamos al 20, a Tacoronte y todavía se veían las estrellas. A las 07.36 empezó a amanecer, un acontecimiento que para muchos puede resultar maravilloso pero que para ella pasa totalmente desapercibido. El tiempo que está en el coche lo ocupa para otras cosas, como desayunar, limarse las uñas o terminar de maquillarse. “Y también se piensa mucho una hora todos los días y se buscan soluciones”, confiesa.
Y no lo hace solo ella sino muchos usuarios más, como pudimos corroborar con los vehículos que teníamos situados a la par o cuando lográbamos adelantar alguno, entre los que había guaguas que compartían con el coche privado el mismo carril.
Esto último no se entiende si se quiere fomentar el uso del transporte público. Tampoco que Titsa tenga los mismos horarios que hace dos décadas y no ofrezca más opciones. Si hubiera una guagua cada veinte minutos, como entre Santa Cruz y La Laguna, se lo plantearía, “pero el sistema sería el mismo”, sostiene. Covadonga dice que la situación no ha cambiado desde su época de estudiante, cuando iba en coche a la Universidad de La Laguna con otros compañeros. Por eso no entiende que ahora solo haya una persona por vehículo, con la aglomeración y el gasto que ello genera.
Aunque para ella se trata de un problema con una única solución y a largo plazo, porque la ampliación a un tercer carril “no se hace de la noche a la mañana”, cree que hay medidas que se pueden implementar desde ahora y que no requieren una gran inversión económica, sino un poco de voluntad de quienes gobiernan. La primera de ellas, cambiar los horarios de la ULL para liberar volumen en una carretera, cuya capacidad es la misma que hace 20 años.
Prueba de ello es que la época en la que se puede conducir sin atascos, se reduce a julio y agosto, y desde que empieza el colegio y la universidad, “también el calvario y el sufrimiento”, asegura.
Esta opción, que ya se le ha planteado tanto al rector de la ULL, Antonio Martinón, e incluso a su antecesor Eduardo Doménech, serviría también para cuando se construya el añorado tercer carril; una actuación que si no se programa, resultará terrible, porque hay que desviar por algún lado todo el volumen de coches. Lo ideal sería que las obras más importantes se hicieran en verano, cuando la afluencia de tráfico disminuye considerablemente.
La Matanza, uno de los ‘puntos negros’
Aunque cueste creerlo, a esta altura de la conversación solo habíamos adelantado siete minutos. Seguíamos en La Matanza, donde se genera la gran retención.
Éste es el punto “crítico”, igual que Los Naranjeros, en Tacoronte, dado que allí se incorporan muchos vehículos que hasta ese momento han querido evitar un embotellamiento de tráfico del que no hay escapatoria.
Una hora es el tiempo que tarda Covadonga en llegar a Santa Cruz “siempre y cuando no haya complicaciones”, accidentes, o mucha niebla a la altura de Los Rodeos, que se intensifican con las primeras lluvias. “Cualquier toque por aproximación, de los que hay decenas todos los días, ya agrava el problema. A veces, es por despiste o cansancio, los vehículos avanzan, aceleras un poco y sin querer, le das un toque al que está delante”, describe. Y es consciente de que “se juega el pellejo” cinco días a la semana. El miedo en el cuerpo lo lleva todos los días, es algo que no puede evitar. A veces tiene la sensación de estar mareada cuando se detiene . En ese sentido, se siente afortunada porque en todos estos años no ha sufrido ningún percance. También es cierto que tuvo que invertir en un coche seguro. Aunque llama la atención que la mayor parte de los coches que circulan son nuevos, la explicación es sencilla: uno viejo no soportaría tantos acelerones y frenazos.
Cuando esta mujer llega a su centro de trabajo, ya tiene un nivel de estrés “generado gratuitamente”, que en el caso de muchas otras personas se suma a la búsqueda de aparcamiento.
A su juicio, “si no han buscado soluciones es porque no han querido”. Y lo vergonzoso, recalca, es que ahora se refugian en la crisis, “pero esta situación viene desde hace mucho tiempo”. ¿Dónde está el dinero, qué ha pasado todos estos años?, se cuestiona.
Sin ánimo de reavivar el pleito insular, se siente “estafada”, porque la diferencia con la otra provincia es enorme. En Gran Canaria han invertido en infraestructuras “de una manera impresionante. Yo pago mis impuestos y ya no quiero las mejoras para mí, pero sí para el futuro”, sentencia.
Se molesta cuando le sugieren que se mude a Santa Cruz. “Yo quiero vivir donde me dé la gana sin tener que sacrificar mis orígenes y mi calidad de vida”, contesta. Además, no todo el mundo puede vivir en la capital y eso muchas veces no se entiende, añade.
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Todos irían en guagua si el servicio fuera mejor y más barato
En la guagua se puede leer, escuchar música o simplemente, echarse una cabezada para recuperar algo de sueño, “pequeñas ventajas” que a muchos de los consultados les gustaría aprovechar pero que a pesar de los últimos descuentos, no compensan el precio del billete, que sigue resultando más caro que llevar su coche. Tampoco la escasa frecuencia, ya que existe el riesgo de que muchas veces la guagua no pare porque viene llena y hay que esperar a la próxima.
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Enfermos y turistas
Si la situación es angustiosa para una persona que acude a trabajar, lo es todavía más para aquellos usuarios de la TF-5 que tienen que ir a diario a hacerse pruebas al Hospital Universitario (HUC) o deben enfrentarse a un tratamiento de diálisis o quimioterapia y encima tienen que sufrir el problema añadido de los atascos. Otro sector minoritario aunque no menos importante es el de los turistas. Se fomenta la Isla Baja y el Norte como un destino de calidad y multiexperiencias, pero es impensable que los visitantes que se alojan en las diferentes comarcas y tengan que coger un avión a las siete de la mañana, deban salir a las cinco para poder llegar al aeropuerto a tiempo. Lo cierto es que Tenerife tiene una realidad, la de la TF-5, que no puede eludir porque se agrava cada vez más. En 2015 la afluencia diaria fue de 109.372 vehículos mientras que este año, el jueves, cuando se confirmó el dato por parte del área insular de Carreteras, ya asciende a 110.102 coches y en dos meses la cifra seguramente se incrementará. Hasta ahora, todas las medidas que se han propuesto han quedado en papel mojado o han fracasado por diferentes motivos. Ampliación del tercer carril, un carril bus-vao, el tren del Norte, el soterramiento de algunos tramos, y los descuentos en Titsa.
Compartir coche es una opción arriesgada, dado que a muchas personas les parece un peligro hacerlo con desconocidos y no siempre se coincide con personas que tengan los mismos horarios. Aún así, es elegida entre los estudiantes porque supone un ahorro importante de tiempo y sobre todo, de dinero. También empresas como Almacenes Herrero trasladan a sus empleados al lugar de trabajo desde la década de los 60.
El hartazgo de los ciudadanos se ha hecho sentir en las redes sociales. En la página de Facebook No a las colas en la autopista del Norte, que se formalizó como plataforma a finales del año pasado y que tiene 4.419 me gusta -no tantos como los usuarios de la TF-5 que sufren las colas- se pueden leer todos los inconvenientes con los que se enfrentan a diario.
En Hey Tenerife, la plataforma de participación ciudadana creada por el Cabildo, se pide a la población que aporte sus ideas para reducir la saturación de tráfico que soporta esta vía, una de las más altas de España. En ese mismo contexto, se reconoce que la solución es compleja y pasa por un conjunto de medidas de diferente índole tanto a largo como a medio plazo, algunas de las cuales ya se han puesto en marcha.
Mientras tanto, como en el cuento de Julio Cortázar que curiosamente se denomina La autopista del Sur, los conductores “se resignan a mirar hacia adelante, exclusivamente hacia adelante”, entre coches desconocidos mientras crecen las luces del día pero a muchos de ellos, como a Covadonga, les resulta difícil no pensar.
“Los políticos tienen que menearse y buscar una solución”
A juicio de Covadonga Yanes, bastaría que un político tuviera que sufrir a diario lo mismo que miles de vecinos que viven en el Norte para que “se meneen” y busquen una solución a las grandes retenciones. “Es una falta de respeto a los ciudadanos, igual que la falta de gobierno”. Y al recordarle las medidas que se han puesto en marcha desde el año pasado, afirma que “ninguna ha dado resultados”.
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El Cabildo explica que no hay una sola solución mágica
El director insular de Fomento, Miguel Becerra, puntualiza que ninguna medida por sí sola dará resultado, sino un conjunto de ellas. Algunas de las que ya se han puesto en marcha han dado buenos resultados, como descentralizar determinados análisis, consultas externas y pruebas diagnósticas del HUC hacia el Hospital del Norte y los CAE de La Orotava y Puerto de La Cruz. No ocurrió lo mismo, dice, con los descuentos en el bono mensual de guaguas de Titsa.
El Cabildo también ha hablado con la CEOE y la Cámara Comercio para que flexibilicen el horario de los trabajadores que vienen del Norte y, mientras tanto, trabaja en el proyecto de construcción de un aparcamiento para favorecer el vehículo compartido entre los estudiantes de la ULL.
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