¿Cuándo se jodió Venezuela? es el sugerente título del libro que acaba de publicar el periodista y analista Raúl Gallegos, que trabajó como corresponsal en este país para The Wall Street Journal. La respuesta a este interrogante la encuentra precisamente en el momento en el que Venezuela halló su maná: el petróleo. No por el recurso en sí, sino por la incapacidad que han tenido los sucesivos Gobiernos desde su descubrimiento a principios del siglo XX de gestionarlo razonablemente.
“A Venezuela el petróleo le llegó en un momento en que no estaba lista para saber manejar esta cantidad de riqueza y fue deformando a la sociedad gradualmente, acostumbrándose a dictadores o populistas, a golpes de Estado recurrentes”, mediante un sistema clientelar, explica el autor, que recalca que “los políticos aprendieron que el recurso era una herramienta básicamente para mantenerse en el poder por tiempo indefinido”.
Raúl Gallegos es contrario a esa leyenda que condena a los países petroleros a generar sociedades improductivas. Indicó que en otras partes del mundo lo han gestionado con “responsabilidad”, como Noruega o el estado de Alaska, que han mirado precisamente al país caribeño como “modelo de lo que no debe hacerse”. Esta situación es un espacio abonado para la corrupción, omnipresente en la historia contemporánea de Venezuela. “El Estado tiene el control absoluto sobre la riqueza petrolera y esto hace que la sociedad tenga un incentivo muy grande para establecer relaciones poco transparentes y corruptas con los gobernantes que tienen el control de esa plata”.
La proclamada por Maduro “guerra económica” contra Venezuela, no es para Gallegos más que “retórica política”. Sostiene que es falso que las empresas dejen de producir porque quieran derribar al Ejecutivo, sino “porque el Gobierno no les vende divisas para poder importar”. A lo que añade que el control de precios impuesto por el chavismo está haciendo también inviable al empresariado producir bienes porque solo generan pérdidas.
“Es probable que Maduro renuncie antes de pasar por la humillación de ser revocado; No veo que se someta a semejante escarnio”
Gallegos considera necesario que el país experimente una metamorfosis y tome medidas de ajuste que impidan que los políticos dilapiden los ingresos del petróleo, de lo contrario, está abocado a seguir viviendo en esta espiral. Medidas que podrán ser duras inicialmente, pero “no pueden ser peor que una realidad en la que no encuentras papel higiénico”.
Un cambio que considera que no puede liderar el chavismo, que “ha dado señales de no tener el pragmatismo necesario para desmontar una serie de tendencias que hacen difícil producir en Venezuela”.
En cuanto al proceso político en que está el país embarcado, sostiene que el referéndum revocatorio se va a celebrar, pero fuera del margen que permitiría convocar elecciones si pierde Maduro. En este sentido, vaticina que antes incluso de que tenga lugar la consulta popular, que todas las encuestas prevén que pierda el oficialismo, Maduro renunciaría al cargo y nombraría un sucesor.
“Lo más probable es que Maduro renuncie en lugar de pasar por la humillación de ser revocado por la oposición. No veo que se someta a semejante escarnio”, comentó Gallegos, que defiende que “pase lo que pase, el próximo año habrá movimientos dentro del chavismo”. Sobre el sucesor no ve necesario que sea Diosdado Cabello, tal y como apuntan diversas informaciones. “Habrá movimientos los próximos meses dentro del chavismo que nos darán una idea de por dónde van a ir los tiros”, concluyó.

