
Samsung ha decidido detener la producción de su teléfono Galaxy Note 7 tras reportarse incendios hasta en cinco de ellos en los últimos días, siendo cuatro de los mismos modelos ya remplazados por la firma coreana, tras suspender la venta a principios de septiembre, cuando salieron a la luz los primeros casos.
La empresa, en un movimiento rápido, decidió recoger en aquel momento todos los Note 7 de primera línea de producción y enviar nuevos modelos, en teoría, seguros y fácilmente identificables mediante un icono verde de batería. Pero la semana pasada volvió a activarse la alarma tras conocerse que un avión de Southwest Airlines en EEUU tuvo que ser evacuado al ver cómo salía humo de un Note 7 de reemplazo y, a partir de ahí, surgieron otros cuatro casos de dispositivos con problemas.
La parada temporal en la producción se ha decidido en cooperación con reguladores de Estados Unidos, Corea del Sur y China. Aún no hay un comunicado oficial por parte de Samsung, pero se da por hecho que la decisión afectará las ventas del phablet, que se iban a retomar el 28 de octubre.
