Jorge Melguiso ha demostrado en varias ocasiones el poder transformador de la cultura. Lo hizo en Medellín, Colombia, la ciudad con la mayor tasa de muertes violentas en el mundo. “En ese contexto, un proyecto político y de ciudad puso a la educación y a la cultura como estrategia fundamental para la transformación”. La cultura se convirtió en asunto de todas las áreas de la administración pública y los resultados fueron positivos, especialmente en las zonas de mayor pobreza y violencia. Por alcanzar ese reto, el político colombiano fue el invitado más destacado del II Campus Canario de Cultura que se desarrolló ayer en el Aguere Espacio Cultural de La Laguna y que reunió a unos 80 gestores públicos de todas las islas. “En el mundo falta, en general, una mayor conciencia en este sentido. Muchos políticos asumen la cultura como un ornamento inoficioso, como si fuera una adición y no un aspecto fundamental para el desarrollo de la sociedad, y eso es un error”.
En la apertura del campus, la consejera de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, María Teresa Lorenzo, trasladó la idea de concebir el encuentro como “un lugar idóneo para reciclar conocimientos y actualizar las principales tendencias en materia de política cultural, pero también para escuchar experiencias que puedan ayudar a todos a mejorar en la gestión”.
Para Melguiso, la receta de una gestión efectiva lleva tres ingredientes fundamentales: “Hay que tener claro que la cultura es más que las Bellas Artes. Hay que añadir que se trata de un asunto de todos los sectores de la sociedad. Para aderezarlo todo con un proyecto cultural que debe atravesar todas las áreas de una institución pública. La cultura no es solo un asunto de la Consejería de Cultura, sino de todas las que intervienen en el Gobierno: obras públicas, tráfico, movilidad”, relata para el DIARIO.
Señala que uno de los problemas del sector radica en la falta de comunicación entre sus protagonistas. “La cultura tiende a cerrarse en sí misma, no se implica en otros sectores. Debemos procurar integrarnos y no esperar que nos vengan a buscar”.
Para él, la insularidad es el mayor de los problemas de Canarias. “Aquí hay una insularidad más grave que la geográfica, las que se crean entre las áreas de Gobierno. Parecen Jack el Destripador, cada uno se coge su pedacito. No se construyen proyectos en conjunto, cada uno está en su isla y no se forma un archipiélago”, agregó entre risas.
Tras una jornada de ponencias y debates, la conclusión de Jorge Melguiso con respecto al Campus es clara. “Hay que escuchar más y compartir lo que se hace con el otro. Hay que construir una gestión pública distinta para transformar a esta sociedad”, concluyó.
