Addoor Sticky
sociedad

La pobreza y la exclusión también pasean por la emblemática Calle Real

Al menos seis personas sin techo viven como okupas en distintos puntos de la ciudad y comen gracias a Cáritas Diocesanas y a los Servicios Sociales del Ayuntamiento capitalino

Entre el ir y venir de los cruceristas, pasando frente a las mesas donde se sirven desayunos y pidiendo disculpas a la mujer de mediana edad que junto a su hija  acaba de comprar dos pares de zapatos, uno de los seis hombres sin techo que deambulan cada día por Santa Cruz de La Palma se dirige a los escalones de uno de los céntricos edificios de la Calle Real donde, desde hace casi dos años, pasa las horas muertas.

Este hombre duerme cada noche en una casa de la Calle Las Norias, tras el edificio de la Policía Local, sin electricidad y sin agua corriente. Come gracias a las ayudas del Ayuntamiento. | DA

Él, como otras cinco personas con perfiles muy similares (hombres mayores de cincuenta años, sin recursos y náufragos del sistema, aunque empadronados y con tarjeta sanitaria vigente) viven como okupas en casas abandonadas de la capital. Cada mes comen gracias a Cáritas Diocesanas y a las ayudas del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Todos tienen un expediente y todos un informe social, pero ninguno tiene techo. Desde el consistorio, donde gobiernan en pacto socialistas y nacionalistas, nos aseguran con cierto recelo ante las preguntas y el sentido final del artículo, que “ninguna persona hoy está pasando hambre en Santa Cruz de La Palma”. “Se hace todo lo que se puede para atenderlos”.

La Plataforma de Personas Desempleadas de La Palma, en su última asamblea, ha reclamado el uso de una de las viviendas propiedad del consistorio capitalino para dar cobijo a una de estas personas sin techo, un sexagenario que desde hace meses duerme al abrigo atrio de la histórica casa consistorial. Los miembros de la plataforma piden una alternativa habitacional, pero no es el único en esta situación. Dos familias, en este caso con hijos, viven como okupas en las viviendas de Mirca que fueron desalojadas por otros inquilinos adjudicatarios de las de protección oficial en Timibúcar.

Las personas sin techo que deambulan por Santa Cruz de La Palma, sin excepción, muestran su agradecimiento al Ayuntamiento, a las trabajadoras sociales, pero todas reconocen que más allá de las comodidades de un hogar -no tiene luz ni agua corriente- necesitan también relación, diálogo y compañía.

El Informe sobre la Incidencia de la Pobreza y Exclusión Social en la Isla realizado por encargo del Cabildo, revela que en la Isla alrededor de 1.590 personas dependen de ayudas de emergencia social para poder cubrir sus necesidades básicas, de las cuales el 73% son  mujeres y el 27% varones; la edad media está comprendida entre los 35 y 55 años y en torno al 66% cuentan con estudios básicos o carecen de estudios. De estas personas, un 26% no cuentan con ingresos de ningún tipo, mientras que el 44% tienen ingresos insuficientes que provienen de rendimientos de trabajo o subsidios o prestaciones por desempleo.

Teniendo en cuenta que las situaciones de pobreza y exclusión social se viven en familia, se elevan a más de 4.300 las personas en la Isla que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad social. Los datos desvelan que alrededor del 47% de personas beneficiarias de ayudas de emergencia conviven con menores a su cargo. Solo en Santa Cruz de La Palma, y según datos facilitados por fuentes autorizadas del Ayuntamiento, se otorgan mensualmente unas 200 ayudas económicas para la compra de alimentos y otros productos de primera necesidad.

 

TE PUEDE INTERESAR