
A Eduardo Medina (Santa Cruz de Tenerife, 1999) lo de la empresa le viene de casta. Tanto su padre como su abuelo son empresarios, y fue precisamente el año pasado, durante una reunión familiar cuando hablaban de economía, el momento en el que la idea se tornó decisión en su mente: quería montar una empresa.
“Desde un primer momento tuve claro que tendría algo que ver con las nuevas tecnologías, dado que a mi alrededor todo el mundo cuenta al menos con un dispositivo móvil”, recuerda Medina. “Luego está la moda, también universal, ya sea ropa o complementos, así que poco a poco tuve clara una idea de negocio…”. La diferencia que aporta Medina es la decisión para llevar a buen puerto tal idea: “Está claro que en ese negocio hay competidores tan potentes como Amazon, El Corte Inglés, eBay… Pero ¿por qué no? Habrá que contar con los mejores distribuidores de Europa y ofrecer precios muy competitivos. Eso es ahora Trisold.es”.
Cuando estas líneas lleguen a los lectores, la empresa de Medina llevará unos 10 días en el mercado. Y no es una empresa modesta. “Para la Península trabajamos con moda, electrónica, electrodomésticos, hogar, jardín, cosmética, juguetes… En Canarias vendemos calzado, accesorios deportivos y también hogar, cosmética, juguetes y en un futuro cercano esperamos que también electrónica. La diferencia está en que el Archipiélago es un territorio muy difícil. Por ejemplo, en electrónica es complicado porque hay pocos proveedores fuertes, a tal punto que al mayorista que tengo lo estoy preparando yo para la venta. De cualquier modo, el objetivo final es que no exista diferencia entre ambos territorios en cuanto a productos. También hay problemas para llevar el calzado a la Península”.
De ideas no está escaso Medina, quien espera en un año o dos empezar con la venta internacional en su negocio de intermediación, por otra parte un clásico en el imaginario empresarial de Canarias. “La verdad es que son muchas las ideas… Como por ejemplo montar mi propia marca de ropa y de electrónica…”.
“Partimos desde una base muy clara -resume este jovencísimo hombre de negocios-, vender buenos productos a un precio asequible. Y la seguridad está garantizada: contamos con un servidor propio y todas las garantías técnicas. Los datos de los clientes siempre están seguros con nosotros, y nuestros productos son de lo mejor del mercado y a precios competitivos”.
La inversión inicial, de apenas 2.500 o 3.000 euros, ha requerido del respaldo familiar. “Pero ahora el dinero no es lo más importante, sino darnos a conocer, porque quien pruebe saldrá contento y repetirá”, concluye.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Los problemas con Hacienda retrasaron el negocio medio año
“Hacienda ha sido uno de los obstáculos más difíciles, porque soy menor de edad y no sabían cómo hacerlo por falta de antecedentes. Empecé con Instagram vendiendo productos chinos y, cuando quise más, acudí a Hacienda y desconocían cómo hacerlo. Me mandaron a la Seguridad Social y tampoco. Al final, en la Agencia Tributaria encontré un técnico que se ocupó del asunto y finalmente mi padre tiene que representarme durante un año. Toda esta historia retrasó el asunto seis meses”[/su_note]
