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Menis: “En mis proyectos intento integrar el paisaje para formar obras de arte”

Puede que el tinerfeño Fernando Menis sea el arquitecto más premiado en 2016 fuera de las fronteras que delimitan a este Archipiélago y a este país. En esa posibilidad cabe también que su palmarés sea de récord: suma 18 galardones este año
FERNANDO MENIS
Fernando Martín Menis. / FRAN PALLERO

Puede que el tinerfeño Fernando Menis sea el arquitecto más premiado en 2016 fuera de las fronteras que delimitan a este Archipiélago y a este país. En esa posibilidad cabe también que su palmarés sea de récord: suma 18 galardones este año. De su estudio nacieron el Magma Arte & Congresos, el Estadio Insular de Atletismo, la Casa Aurum de Taiwán, la Torres de Viviendas de Taipéi, la iglesia de La Laguna, la piscina Badeschiff de Berlín, los primeros planos del puerto de Puerto de la Cruz y el Auditorio CKK Jordanki de Polonia, que le está reportando auténticas dosis de celebridad. La colección permanente del MOMA (Nueva York) cuenta con un diseño suyo de una iglesia en Las Chumberas. La razón y la emoción son los pilares de su obra. La originalidad y la vanguardia, sus materiales. El paisaje y la cultura que le rodea, su fuente de inspiración. Este periódico le otorgó a finales de octubre el Premio Taburiente, por convertir en motivo de orgullo el arte de lo habitable, la arquitectura.

-Tres premios internacionales de prestigio en tan solo una semana: el Wan de Inglaterra, el de Diseño de Espacio Público en Taipéi y el Cemex de México. ¿Cómo recibe estos reconocimientos?
“Los recibo con mucha alegría, como no puede ser de otra manera. Son premios que vienen a reconocer muchos años de trabajo porque detrás de cada proyecto hay mucho tiempo y esfuerzo de todo mi equipo”.

-Es uno de los tinerfeños más galardonados este año fuera de nuestras fronteras. ¿Y dentro?
“En los últimos años no. En la gran época de los premios Oraá de Arquitectura de Canarias me sentí muy reconocido, creo recordar que tengo ocho de esos premios, que ya es mucho. Desgraciadamente, con la crisis el Colegio de Arquitectos dejó de convocarlos. Pero ya sabes, es más difícil ser profeta en la propia tierra”.

-¿Qué significó para usted ser Premio Taburiente?
“Fue algo simbólico. Un premio muy especial, porque es el primero que recibo desde fuera del ámbito de la arquitectura, desde la sociedad, y eso para mí fue muy importante. Además, en mi tierra, donde casi nunca estoy, lo que me permitió compartir un momento muy bonito con mi familia y amigos”.

-El Auditorio CKK Jordanki le ha dejado numerosos reconocimientos este año. ¿Qué tiene este edificio que le hace tan especial?
“Hay varias cosas que hacen especial a este auditorio. Por un lado, su integración en Torun; utilicé el ladrillo rojo tradicional de la zona, pero de una manera más contemporánea, esto hizo que la ciudad se identificase con el edificio enseguida. Por otro lado, la acústica tan estudiada y nueva, con un sistema variable, gracias a sus techos móviles que se adaptan a toda multifuncionalidad cultural. Los expertos, como por ejemplo Víctor Pablo Pérez, dicen que suena realmente bien”.

-Es finalista del Festival Mundial de Arquitectura por dicho auditorio. ¿Qué significa para usted ser finalista de tan prestigioso festival?
“El Festival se celebra este año en Berlín y el premio se conocerá la tarde del 18 de noviembre. Ya ser finalista es un honor. Por eso, para mí ya conseguimos un gran premio: estar ahí. No obstante, ya ganamos el galardón al Mejor proyecto de Futuro, en Singapur, cuando el edificio aún no estaba construido. Ahora optamos a Mejor proyecto cultural del año. Veremos si hay suerte. Estar en la final ya es maravilloso”.

-¿Qué obra marcó un antes y un después en su carrera?
“Quizá mi casa, primero, y luego el Magma. En esas obras evolucioné muchísimo. Fue como acabar un puzle, entenderme plenamente como arquitecto y hacia dónde quería ir”.

FOTO: Fran Pallero

-¿Trabaja en la actualidad en algún proyecto nuevo?
“Claro que sí, los arquitectos siempre estamos trabajando, aun cuando no tenemos encargos formales. Ahora estamos terminando un espacio multifuncional en India, preparando un proyecto en Suiza y presentándonos a algunos concursos. Estamos también trabajando en el puerto del Puerto de la Cruz y en el entorno del Espacio Cultural El Tanque”.

-César Manrique defendía el paisaje sobre el que se edificaban sus obras. ¿Usted también?
“Por supuesto, más que nada. Siempre respeto el paisaje en el que estoy y trato, incluso, de hacerlo más presente, más bello, si es que eso es posible, o al menos de hacerlo más visible, de enmarcarlo, integrarlo, como si fuera una obra de arte”.

-¿Ha rechazado alguna vez algún encargo en el Archipiélago?
“No lo recuerdo, la verdad. Quizá solo uno, al principio de mi carrera. Fue porque querían destruir la zona del Faro de Maspalomas”.

-¿Cree que las instituciones canarias apuestan por el talento local para los grandes proyectos arquitectónicos?
“No lo creo. Antes lo hicieron, y mucho y muy bien, pero ahora no. Es una pena porque es algo fácil de retomar, solo basta querer hacerlo y confiar en que la arquitectura ayuda a resolver muchos problemas sociales. He hablado con algunos políticos recientemente, precisamente durante la entrega del Premio Taburiente, y sé que están pensando en retomar ese tipo de concursos. Desde aquí les animo a que lo hagan cuanto antes”.

-¿Podremos disfrutar pronto de su diseño para el puerto deportivo del Puerto de la Cruz?
“Pronto, pronto, lo dudo. Es un proceso muy complejo que, desde el punto de vista arquitectónico, requiere una planificación que está en marcha, pero es lenta. Esta obra tiene una característica principal: recuperar el mar para la ciudad, con la idea de la Corriente del Atlántico, que vuelve a situar el mar en el lugar donde estaba históricamente”.

-Si le dieran libertad para construir un edificio en la Isla, el que quisiera, ¿dónde y cuál sería?
“Si me dejaran, me encantaría construir un hotel en una zona turística de esta isla”.

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