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cultura

‘Fieles’ a una vida y a una muerte

Alfonso Bravo expone en el cementerio de Santa Lastenia una serie de 16 fotografías de los asiduos al camposanto y da forma a un documental con sus historias
27-10-2016 santa cruz de tenerife inauguracion de la exposicion fieles en santa lastenia
Los habituales a los cementerios de Santa Lastenia, El Sobradillo, Igueste, Taganana y Chamorga dan forma al último trabajo del fotógrafo. / Sergio Méndez

Saben que en el nicho no hay nada más que huesos y que la vida se mantiene inerte detrás de la lápida. Pero acuden cada día al cementerio para hablar con los suyos, intentan evitar el olvido y mantener fresco el recuerdo. “Una vez leí que un cementerio encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”, manifiesta el fotógrafo tinerfeño Alfonso Bravo. Siempre le llamaron la atención las expresiones y las miradas de los que visitan asiduamente a los que ya no están.

El artista ha seleccionado a 16 personas que acuden habitualmente a los camposantos de Santa Lastenia, El Sobradillo, Igueste, Taganana y Chamorga para retratar ese lado de la muerte, el de los que se quedan. Así nace en julio de este año la idea de la exposición Fieles, que se inauguró el pasado 27 de octubre y que se mantendrá en Santa Lastenia hasta el próximo 27 de noviembre, se podrá visitar todos los días entre las 8.00 y las 17.00 horas. También ha filmado las historias de fidelidad de otros nueve tinerfeños en el documental homónimo que se estrenará en el Cine TEA el 17 de noviembre a las 20.00 horas. Fieles y nunca mejor dicho. Fieles a una vida y a una muerte.

La labor de producción fue sencilla para el autor. “Comencé a ponerme en contacto con la gente que conozco del cementerio. Gracias al sepulturero pude llegar bien a estas 16 personas, a las que tratamos con sumo respeto. Al final, los mayores sintieron que mi trabajo era casi como un homenaje a los suyos”.

El artista busca capturar “el paso del tiempo y del dolor en las miradas”. / S.M.

En cada uno de los protagonistas de la exposición y del documental se nota el transcurso de la vida. “En sus ojos se refleja el paso del tiempo y del dolor”, completa Bravo para calificar uno de sus trabajos más personales. Pero no se queda solo con eso. “Ocurrió algo realmente curioso en Fieles: el tema central era la muerte, pero no dejamos de hablar de la vida”. Aporta un mensaje optimista y terapéutico. Y es que casi todos coinciden en una misma filosofía: la muerte es un episodio más de la vida. No es, por tanto, un trabajo tétrico, más bien está cargado de añoranzas y buenos recuerdos. “El cementerio significa paz y tranquilidad, es el lugar donde permanecen a salvo del olvido, el mayor de sus miedos”. Así es el caso del carismático Higinio, cuya historia fue portada ayer en DIARIO DE AVISOS. “Él viene cada día a Santa Lastenia para hablar con Úrsula, su mujer, que falleció hace unos años. Para él, ella sigue dentro del nicho, escuchándole. También está la historia de Nicky, ella sabe que en el ataúd solo quedan huesos, pero son los mismos huesos que una vez vivieron con ella, durmieron y caminaron a su lado”. Fueron las historias de madres que han perdido a sus hijos las que más impactaron al autor. “Detrás de la cámara te aíslas un poco de la cruda realidad que van relatando los protagonistas del metraje, pero, sin duda, hay ciertas historias para las que no estás preparado”.

Alfonso Bravo pretende continuar llevando su exposición a otros espacios. “Me gustaría llevar estas fotos a más salas porque considero que esto es algo que está ahí, que existe y que puede ayudar a otras personas que vivan una pérdida”, apunta. Ya ha presentado el documental a varios festivales.

Los protagonistas coinciden en que el camposanto les transmite paz. / S.M.

Tanto las fotos como el documental están protagonizados por mayores de 50 años. “Los más jóvenes no estamos preparados para ver a la muerte tan de cerca, el cementerio nos da grima”, apostilla. “Ellos acuden casi a diario para visitar y llenar de flores las lápidas de sus familiares. Son tan conocidos en los camposantos que ya colaboran con el sepulturero a mantener limpio y en orden el lugar, han creado una comunidad, son una pequeña familia”. Familia de la que el fotógrafo siente ahora que forma parte. “Ellos le dan vida a los muertos. Y es que la fidelidad tiene esas gotitas de locura”, concluye.

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