
La información aportada ayer por este periódico sobre la pérdida de peso poblacional de los cascos municipales del Sur en favor de las zonas de costa, que han experimentado un notable crecimiento en los últimos años al socaire del desarrollo turístico, ha puesto el foco sobre el futuro de las capitales administrativas de la comarca y, particularmente, en el riesgo de despoblamiento de estos centros históricos, donde tienen su sede los ayuntamientos.
El profesor titular de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna, José León García Rodríguez, no ve un riesgo importante aunque sí una “ralentización significativa” que contrasta con la velocidad a la que crecen las localidades más cercanas al litoral. A su juicio, el hecho de que los cascos concentren el núcleo principal de los servicios administrativos (la atención al ciudadano de los ayuntamientos y, en algunos casos, juzgados, entre otras dependencias), garantizan la actividad en estos lugares.
Para Manuel Luis Méndez, presidente de la Asociación Chasna-Isora, entidad que aglutina los nueve municipios del Sur, y cuyo objetivo se centra en reactivar las medianías, una de las prioridades es fijar la población en los cascos históricos. “Excepto Adeje, que tiene una población residencial muy potente, Santiago del Teide, Arona, Granadilla, San Miguel, Guía de Isora, Arico, Vilaflor y Fasnia son zonas muertas por las tardes-noches”, afirma, “una realidad en la que tiene mucho que ver la lejanía de la costa y los problemas para moverse, agravados por el tráfico de la autopista”. Desde la asociación se viene insistiendo en unas vías de comunicación (autopista y carreteras) que faciliten la movilidad de los ciudadanos desde medianías a la costa y viceversa.
“Trabajamos para canalizar iniciativas que puedan solucionar problemas comunes a todos los municipios de la comarca, y la pérdida de habitantes en los cascos nos preocupa, es verdad que en algunas localidades más que en otras”, manifestó Méndez. “Desde la Asociación Chasna-Isora estamos impulsando el desarrollo socioeconómico de las zonas rurales a través de medidas como, por ejemplo, las ayudas a las explotaciones agrarias; somos conscientes de que no hay una varita mágica, pero estos núcleos tienen que ser un complemento a la oferta turística tradicional.
El caso de Arona, municipio más habitado del Sur, con 90.000 residentes, es el más llamativo. Hasta nueve núcleos (Los Cristianos, El Fraile, Las Galletas, Valle San Lorenzo, Cabo Blanco, Buzanada, Cho, La Camella y El Palm-Mar) cuentan con más población que el casco municipal en el que viven 2.800 personas.
Un proyecto presentado a la UE, la gran esperanza
La Unión Europea daría un gran impulso a los cascos históricos y las medianías si aprueba antes de final de año la financiación de un proyecto valorado en 2,7 millones de euros para potenciar el patrimonio etnográfico y cultural, acondicionar senderos y mejorar las capitales administrativas. La aprobación de estos fondos obligaría a aumentar al menos un 20% el número de pernoctaciones en establecimientos rurales. El proyecto cuenta con varios socios más, entre ellos diversas instituciones de Azores y Madeira.
