El Día de Difuntos depara siempre historias emotivas en los cementerios. Es el caso que protagoniza una vecina de Santa Cruz de Tenerife, Natalia, que, como cada año, acude al histórico cementerio de San Rafael y San Roque a depositar sus flores en recuerdo de los antepasados.
Como tantas personas en estos días, esta ciudadana, propietaria de una tienda de instrumentos musicales en la ciudad, acudió con flores a un cementerio. Pero su particularidad es que las depositó en todas las tumbas de este camposanto histórico, en pleno centro de la capital, muchas de ellas destrozadas por décadas de vandalismo y de abandono.
Este año compró 75 ramos, lo que totaliza 900 flores, que con admirable paciencia fue colocando durante varias horas en la que fue ultima morada de 40.000 personas entre 1810 y 1926, difuntos que son de tres religiones distintas: católica, protestante y hebrea.
Las flores colocadas por Natalia llenaron de color las viejas y maltratadas piedras y lápidas de este Bien de Interés Cultural (BIC). Gracias a ella, ningún difunto quedó sin este pequeño homenaje vegetal de una ciudad que los olvidó durante muchos años.
Natalia asistió, junto a unas 200 personas, a los actos organizados por la Asociación Pro Parque Funerario de San Rafael y San Roque, que este año rindió tributo a los masones enterrados en este camposanto, en un acto al que asistieron, entre otros, los concejales de Patrimonio Histórico y Cultura de Santa Cruz de Tenerife, Yolanda Moliné y José Carlos Acha, respectivamente, quienes renovaron su compromiso por la paulatina restauración de este monumento.
La presidenta de la asociación, Teresa Laborda, volvió a reinvindicar la recuperación de este BIC, pues fue precisamente este colectivo ciudadano el que primero denunció su alarmante deterioro, hace una década.
Entre los asistentes también se encontraba el arquitecto que ganó el concurso de ideas convocado en su día por el Cabildo para restaurar este cementerio, Juan Antonio Pinto, un proyecto que bloqueó durante años el Ayuntamiento al no permitir la apertura hacia la calle de un muro lateral, pero que, salvadas las diferencias, el Consistorio pretende ahora recuperar.
El acto contó con la participación de representantes de logias masónicas e incluyó un recital de poesía, y de música a cargo de un cuarteto de cuerda.
El cementerio, que permanece cerrado desde agosto de 2015 -estuvo un tiempo abierto al público durante el pasado mandato- abrió también este 2 de Noviembre, Día de Todos los Santos, de 10 a 13 horas.
Gracias a esta asociación y a personas como Natalia, a su fidelidad año tras año y a su inmensa sensibilidad, esta monumental morada de los antepasados de la capital tinerfeña ha podido salvarse de un olvido que la condenaba a una ruina irrecuperable, pese a la belleza de sus tumbas y mausoleos, y a los masivos enterramientos que acoge su humilde tierra.

