
No hay un número exacto. Solo se puede estimar que Pedro González (1927-2016) pintó en su vida “miles” de cuadros. “Era un pintor muy disciplinado, pintaba todos los días”, recuerda Carlos Díaz-Bertrana, comisario y artífice de la exposición retrospectiva Pedro González. El Espacio y El Hombre, que se inauguró ayer en el Espacio Cultural Fundación CajaCanarias en la capital tinerfeña y que se mantendrá colgada hasta el 11 de febrero. “Quizá fueron mil o dos mil lienzos”, continúa. Algunos se encuentran en el Archipiélago, otros en Madrid, en Venezuela y en colecciones particulares de Europa, Canadá y Estados Unidos. Miles de obras que guardan algo en común: el estilo irrepetible del pintor de Valle Guerra, que logró imprimir movimiento y vida a los objetos, que controló el espacio y el color, que jugó con una técnica muy personal, de virtuoso. Un estilo propio que le convierte en pieza clave para entender la pintura moderna en Canarias. Autenticidad y originalidad plasmadas en el cuadro y también en la biografía. “Durante 40 años fue, sin duda, el pintor canario más influyente y conocido, dentro y fuera de las Islas”, apostilla Díaz.
Es tan numeroso su trabajo y está tan repartido, que hoy resulta difícil encontrar una institución pública en Tenerife que no guarde en su edificio un cuadro del artista. En el Museo de Bellas Artes está, por ejemplo, Mujeres y casas (1959 -1960); y la Universidad de La Laguna recoge algunas piezas de su serie Cosmoarte (1970). La exposición que se inauguró ayer reúne un centenar de esas obras, firmadas entre 1959 y 2010. Impresionismo, arte abstracto y figurativo se dan cita en la Fundación, gracias a los cuadros de colecciones privadas y también de organismos públicos. “Esta es la mayor selección expuesta hasta ahora”, agrega Díaz-Bertrana.
Díaz-Bertrana comenzó a trabajar en la exposición hace dos años, antes del fallecimiento del pintor el pasado 15 de mayo de 2016. “Por diferentes circunstancias no se pudo organizar e inaugurar hasta ahora”, añade. En ella se muestra la evolución del artista desde 1959, cuando encuentra su voz propia, en la época de Mujeres y casas. “Como los pintores de la época, él también se vio obligado a emigrar, porque en Canarias el panorama cultural era desolador. Fue en Caracas (Venezuela) donde se consolida como pintor moderno, y ya en 1961 se convierte en el pintor abstracto que conocemos. Su estilo supuso un gran revuelo cuando vuelve a Canarias en el 61”, narra el comisario.
Junto a los pintores Enrique Lite, Miguel Tarquis y Antonio Vizcaya Carpenter, fundó el grupo Nuestro Arte, que nace con un espíritu crítico hacia el inmovilismo estético de las instituciones del momento. González fue un auténtico agitador social. Con su serie Icerse, que nace en 1961, marca un hito en su carrera y en la historia de la pintura en Canarias. El espacio abierto y la deriva del ser se vuelven su obsesión desde entonces y dan forma a otra serie que le consolida: Cosmoarte, un conjunto de obras abstractas, más figurativas, que muestran humanoides -sus cosmonautas– como si estuvieran flotando en un espacio infinito.
Fue también un político comprometido con la democracia. En 1979 llega a la alcaldía de La Laguna para convertirse en el primer regidor local después de la dictadura. Se mantiene en este puesto hasta 1987. “En esta época su pintura fue más figurativa y menor su producción”, apunta el comisario. Salen de su taller la serie Retratos. En su último período como alcalde asume el decanato de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Y ya en 1988 se convierte en Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación.
En la década de los 90 del siglo pasado vuelve a dar un giro a su obra, con series como Interiores, Bodegones, El Mar, El Bosque y Coches. En todas ellas plasma el movimiento, a pesar de la quietud de los objetos; también comienza a apostar por los lienzos de grandes dimensiones. “Fue un artistas versátil, inquieto, disidente, conflictivo, y nunca dejó de impresionar”, describe Díaz-Bertrana. A finales de esos años llega Hombre solo, una serie en la que retoma el cuerpo humano, tan presente en su Cosmoarte.
La llegada del nuevo milenio aterriza en su obra con la serie La Montaña, que es el Teide; le siguió La Ciudad, que es La Laguna y Santa Cruz; y Cementerios. En esta época de gran producción no olvidó su compromiso social con sus Pateras y El hambre, obras en las que buscaba poner el acento en la problemática de la inmigración. Su serie más reciente, Paisaje y figuras, entre 2009 y 2010, cierra la exposición. La muestra se aderezada con un vídeo de las últimas entrevistas del pintor.
A juicio de Alberto Delgado, presidente de la Fundación CajaCanarias, “González se convirtió en uno de los testigos de nuestro tiempo, en un artista que no dejó de ahondar en las pasiones y en la soledad”. De carácter indomable, dicen los que le conocieron, Pedro González marcó un camino, produjo un movimiento.
La retrospectiva ‘Pedro González’ se mantiene hasta febrero
El Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz inauguró ayer la exposición Pedro González. El Espacio y el Hombre, una retrospectiva por la obra pictórica del artista tinerfeño que se mantendrá abierta hasta el próximo 11 de febrero de 2017, de lunes a viernes de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas, y sábados de 10.00 a 14.00 horas.
