Addoor Sticky
domingo cristiano

Posverdad

El Diccionario Oxford, que es algo así como la biblia de los diccionarios en lengua inglesa, ha fallado que la Palabra del Año es “posverdad” (post-truth)

El Diccionario Oxford, que es algo así como la biblia de los diccionarios en lengua inglesa, ha fallado que la Palabra del Año es “posverdad” (post-truth). Así la define: “Relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. O sea, que se puede usar la palabra posverdad para calificar aquellas situaciones en las que la verdad no importa, o importa menos que los sentimientos, las emociones o las comederas de coco que uno haya sufrido.

Me encanta el palabro. Posverdad. Ayuda a entender parte de lo que vivimos en estos tiempos líquidos, poco sólidos. Y es que aquello de que “todas las opiniones son respetables” ha hecho mucho daño, opino. Que sí: que lo de la inquisición religiosa o civil ya se acabó. Afortunadamente. Que sí: que las libertades de pensamiento y de creencia son logros primerísimos de la Humanidad. Que sí.

Pero de ahí a decir que todo es respetable por el solo hecho de que a uno se le pase por la cabeza… pues no. Por ejemplo, nunca me parecerá respetable defender que una raza o un pueblo o las personas de un sexo son mejores que otras, por ejemplo. Ni pienso mostrar respeto alguno, más allá de lo que exige la educación, a quienes destrozan la vida de los que no comparten sus opciones religiosas, políticas, sexuales, filosóficas… No, no respeto a los irrespetuosos; y no es una contradicción.

Yo observo que en este tiempo de posverdades hay muchos cristianos desconcertados con la tontuna ésta de que todo es respetable, porque confunden la consideración que merecen todas las personas con vivir sin criterios. Y eso no es. No faltan creyentes que, diría yo, hasta sienten vergüenza por manifestar en público que para ellos –para nosotros- no todo da lo mismo, no todo es igual. Incluso, que no todo es respetable: nunca respetaremos el uso de drogas, el mejor instrumento para anestesiar a los pueblos; ni el aborto, una manera presuntamente aséptica de quitarse de en medio un problema; ni la eutanasia, la huida desesperada de una sociedad que no quiere invertir en cuidar al que ya no puede curar… Y tantas otras.

Nunca respetaremos lo que no es verdaderamente humano, lo que atenta contra el hombre, no lo respetamos. Y, ojo: que no propongo poner en marcha una cruzada contra nadie, ni alentar a los intransigentes de la caverna, que en realidad sólo defienden su miope visión del mundo y la vida, su capillita. Hablo de los grandes temas, esos que nos hacen ser lo que somos y que tan afectados están por la lágrima fácil, el show de respuestas acaloradas y la descalificación populista en la tertulia interesada…

Los cristianos celebramos hoy una fiesta de nombre ambiguo y de contenido radiante: Jesucristo, Rey del Universo. Esta fiesta significa que abrazamos con pasión lo que Dios nos ha enseñado sobre el mundo, los hombres y la vida a través de su hijo Jesucristo, a quien añoramos tener en el centro de nuestra vida. Y celebramos hoy que sus criterios, sus verdades nos han liberado, nos han hecho personas. Que nos sentimos libres teniendo criterios, porque ahora todo lo verdaderamente humano es divino. Lo demás, posverdades.

@karmelojph

TE PUEDE INTERESAR