Fotos ANDRÉS GUTIÉRREZ
Solo los más noveleros se animaron a desplazarse hasta La Laguna para disfrutar de la octava edición de La Noche en Blanco. Un encuentro que fue viendo mermada su capacidad de convocatoria a medida que avanzaba el día, y es que la intensa lluvia con la que se despertó buena parte del norte de Tenerife obligó a suspender todas las actividades previstas durante la mañana. Apoyándose en el parte meteorológico, que al final tampoco se cumplió, la organización decidió retrasar el comienzo de las actividades a las 16.00 horas, cuando supuestamente desaparecería del todo la lluvia. Tampoco se pudo y se retrasó el comienzo una hora más. Tan solo dos horas más tarde se optó por suspender todas las actuaciones previstas en la calle y al aire libre, manteniéndose solo las que se realizaban a cubierto.
La decepción era notable tanto en la cara del alcalde, José Alberto Díaz, como en el tono de su voz. “Va a ser una noche que superará la previsión de un sábado cualquiera, pero no llega al volumen de personas que hemos tenido en otras ediciones de este encuentro”, lamentó Díaz en la comparecencia ante los medios para hacer balance del día. Aun así, quiso ser positivo, reconociendo que “a pesar de esto tenemos que reconocer la valía del trabajo realizado en el intento por parte de todas las áreas, en especial del comercio, por mantener todas aquellas actividades que pudieron realizarse con la máxima seguridad para que fuera una Noche en Blanco segura, y se ha conseguido”.
El alcalde detalló que se realizaron actividades en menor volumen de las previstas, para “garantizar la seguridad por encima de todo”. Díaz finalizó su intervención felicitando a los comerciantes en el comienzo de una campaña de Navidad en la que “han estado a la altura de la circunstancias, manteniendo las tiendas y los restaurantes abiertos y aunque no se mantengan los niveles de ventas y servicios de ediciones anteriores, creo que van a tener un resultado más positivo de lo previsto, viendo las condiciones meteorológicas que había esta mañana”. La tarde noche dejó unas calles plagadas de paraguas y con un público refugiado en tiendas y restaurantes, o en las actividades como las de la Casa de Osuna, el Aguere Espacio Cultural o la de los escenarios techados.
La seguridad se impone en la suspensión de una veintena de actos
Hasta 20 escenarios se habían repartido por las calles del centro de La Laguna, espacios que finalmente no pudieron ser utilizados puesto que la lluvia impidió que se montaran los equipos de sonido, tal y como confirmó la concejal de Comercio, María José Castañeda. “Ha primado la seguridad”, dijo la edil, quien detalló que el Ayuntamiento no baraja repetir esas actividades otro día.

