
Anturios, crisantemos, lirios o rosas adornan estos días miles de lápidas que recorren el cementerio de Santa Lastenia, en la capital tinerfeña. Amigos y familiares no olvidan que mañana, 2 de noviembre se celebra el Día de los Difuntos. Por ello no quieren dejar pasar esta ocasión para recordar a sus seres queridos que descansan en este camposanto. Desde el fin de semana se ha apreciado un continuo ir y venir de personas que se acercan a enramar las tumbas de sus familiares. De hecho, se espera que entre el pasado sábado y mañana pasen por este cementerio unas 70.000 personas.
Entre esas 70.000 historias se encuentra la de Higinio Gorrín. Desde el 21 de mayo de 2012, día en el que falleció su esposa, Úrsula Ruiz, no deja de visitar su tumba. Día tras día, Higinio, con sus 84 años de edad, recorre los tres kilómetros -conoce perfectamente la distancia- que lo separan de los restos de las persona con la que estuvo casado 56 años. Cada día coge su coche y desde su domicilio, en el barrio de Taco, se desplaza, casi siempre solo, para permanecer junto a ella aproximadamente unas dos horas: de diez a doce de la mañana.
El día de ayer no fue una excepción. Admiraba la lápida de su mujer, que enramó con flores rojas y amarillas un día antes ayudado por una de sus hijas -que acude con él todos los domingos- mientras explicaba a este medio que desde el fallecimiento de su compañera de vida acude al cementerio porque “aquí me siento más cerca de ella, porque sé que está ahí, ya que cuando estoy en casa para mí no es igual”, relata con lágrimas en los ojos. “Cuando llego, la saludo, hablo con ella las mismas cosas que acostumbraba a contarle cuando estaba conmigo, me despido y la llamó mamá, que era como me refería a ella”, detalla.
Este año Santa Lastenia celebra su primer centenario, desde que sustituyera al cementerio de San Rafael y San Roque (en el centro de la ciudad) como el principal del municipio. Este camposanto dispone de unas 30.000 unidades para entierros, de los cuales apenas 400 están vacíos.
La mayoría de los sepulcros son nichos, pero también Santa Lastenia cuenta con panteones familiares, algunos de ellos bastante antiguos. Estos espacios van dando cabida a los restos familiares una vez que, pasados cinco años, tienen que ser retirados de las tumbas.
Aunque aún sigue habiendo tradición de enterrar, cada vez son más las personas que optan por la incineración y, de hecho, esta instalación dispone de dos hornos crematorios. Se calcula que de entre 2.000 y 2.100 personas que fallecen -dependientes de este camposanto- cada año, el 70% se decanta por la incineración, frente al 30%, que lo hace por la inhumación. Esta tendencia tan marcada a favor de la cremación se inició aproximadamente desde el año 2005 o 2006, explicó a DIARIO DE AVISOS el gerente del cementerio de Santa Lastenia, Juan Antonio Higueras. En cuanto a la costumbre con las cenizas, explica que en los primeros años -a partir de 1997 cuando se instaló el primer crematorios- lo frecuente era que las familias se las llevasen, mientras que con el paso de los años también se ha consolidado el entierro de las urnas. Incluso ,antes de que el Vaticano se pronunciara recientemente sobre su preferencia por sepultarlas y no mantenerlas en casa, ni esparcir las cenizas.
Este cementerio está abierto a todo el mundo. Nadie, por falta de recursos, deja de sen sepultado o incinerado. Al respecto, Higueras recalca que el Ayuntamiento de Santa Cruz cuenta con una partida para hacer frente a estos gastos hasta los primeros cinco años.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Santa Lastenia: un cementerio ya centenario y abierto a todas las religiones
Pese a que en su mayoría el cementerio de Santa Lastenia es católico, en este camposanto que este año cumple su centenario hay espacio para otras religiones. El gerente, Juan Antonio Higueras, explica que tanto los musulmanes como las personas que profesan la religión judía, tiene sendas parcelas específicas para ellos, puesto que por tradición deben ser enterrados en tierra. En la parte destinada a los judíos se encuentran cinco lápidas y cuatro en la zona musulmana. En el resto del recinto, aunque la gran mayoría son católicos, no se rechaza otras religiones. Como anécdota, el gerente narra que también hay personas de procedencia china. “Algunos se han incinerado y otros se han enterrado”, asevera. En cuanto a la comunidad hindú, señala que estos son incinerados. [/su_note]
