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baloncesto

Desaparecidos en Zaragoza

Un parcial de 21-4 en el tercer cuarto sentencia al peor Iberostar Tenerife de la temporada; la dureza local en defensa, no siempre castigada por los colegiados, acaba por imponerse a los aurinegros
ZARAGOZA IBEROSTAR ACBFOTO
FOTO: E. CASAS ACB PHOTO

Un partido así tenía que llegar y lo hizo ayer, en Zaragoza. Al Iberostar Tenerife no le salió absolutamente nada en el Príncipe Felipe, donde cedió por 71-59 ante un Tecnyconta Zaragoza que tampoco firmó un sensacional encuentro, pero confirmó que cuando al CB Canarias se le plantea un partido físico sufre. Sufre mucho. ¿Entran ahí cuestiones arbitrales? Seguro, pero los de Txus Vidorreta, debido a sus virtudes, seguirán encontrándose planteamientos defensivos como el de ayer y tiene talento de sobra para sacarlos adelante.

Fue un duelo extraño, en el que los aurinegros ganaron tres de los cuatro cuartos, pero el 21-4 del tercero fue absolutamente insalvable. Para colmo de males, Davin White y Tim Abromaitis se metieron pronto con problemas de personales, algo más agravado aún por la baja de Nico Richotti y el estado físico de Fran Vázquez, aún no al 100%.

Con todo, los aurinegros dieron la cara desde el primer momento, aunque cometiendo más errores de los que nos tienen acostumbrados. Fue, posiblemente, el peor partido de los canaristas en lo que va de curso, algo que se evidenció cuando en los primeros 10 minutos no pudieron anotar una sola canasta de dos puntos, por lo que tuvieron que agarrarse a los lanzamientos de tres puntos.

En ese aspecto, Aaron Doornekamp, con dos triples convertidos, permitió que su equipo lograra comandar en el marcador hasta obligar al banquillo local a pedir un tiempo muerto 3-11 después de otra canasta de tres de Davin White. Con Will Hanley cometiendo dos personales de forma rápida, el técnico visitante tuvo que comenzar a mover su banquillo.

Con pocos puntos logrados -costó que el marcador se moviera del 5-11- otro lanzamiento de tres, en esta ocasión anotado por Tim Abromaitis, daba la posibilidad al Iberostar Tenerife de cerrar el primer cuarto por delante en el marcador (13-14).

Javi Beirán, para el 17-19, conseguía la primera canasta de dos puntos para su equipo, pero los problemas acechaban al Canarias. Abromaitis cometía su tercera falta personal antes de que Vidorreta parara el partido en el primer aviso del Tecnyconta Zaragoza de lo que estaba por venir (24-19).
La reorganización de ideas funcionó. Los aurinegros movieron mejor el balón, se mostraron más afortunados de cara al aro y firmaron un parcial de 4-13 que les permitía volver a estar por delante en el electrónico. AMbos conjuntos seguían fallando mucho, perdiendo algunos balones fáciles y estando poco acertados a la hora de encestar pero, al menos, era el Iberostar Tenerife el que por el momento ganaba.

Todo cambia

Posiblemente nadie de los que ayer estaban en el pabellón Príncipe Felipe podía esperar lo que iba a suceder tras el paso por los vestuarios. No fue porque los locales cuajaran una gran actuación, porque se ciñeron al guión, dureza en defensa y mucha actividad en las líneas de pase, pero eso sirvió para que los jugadores visitantes bajaran la cabeza, se frustraran por momentos y no encontraran, ni de la manera más remota, el camino hacia el aro de un Tecnyconta que disfrutaba con su público.

Todo lo malo que podía pasarle al Canarias, pasó: cuarta falta de Abromaitis, solo dos canastas convertidas, siete pérdidas de balón… Petit Niang entraría en pista por los problemas de faltas de Abromaitis, pero, por más cambios que hiciera Vidorreta, la cosa no cambiaba. Enumerar los parciales a favor de los maños sería una sucesión de cifras escandalosas porque el21-4 habla por sí mismo. En medio de aquel vendaval local se pudo vivir, posiblemente, el único momento de todo el curso en el que el Iberostar ha estado a la deriva. Cuesta entenderlo en caliente pero, meditadamente, es una dato favorable muy a tener en cuenta.

Curiosamente, perder por 49-36 después de todo era lo único positivo. Habías dejado de ser tú y, aún así, perdías de 13 con un equipo que jamás se rinde, así que tocaba ir a la heroica.
Los colegiados señalaron dos faltas consecutivas a White, alguna de ellas, como poco, muy rigurosa, y aquello pareció desactivar al equipo, al que se le sumaban los problemas.

A pesar de eso, otro triple de Aaron Doornekamp hacía pensar en la remontada (56-50) pero fue el último momento en el que el Iberostar Tenerife pudo pensar en un milagro. Los aragoneses volvieron a aprovechar los errores de su rival para endosar otro parcial importante (8-2) que dejaba sin respuesta a los tinerfeños, que regresaron a la Isla después de sufrir una dura derrota que, gracias a la Champions, debe estar ya olvidada.

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