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opinión

Fidel solo será merchandising

Mas allá de mi respeto por el dolor que sienten aquellos convencidos de su legado "revolucionario", al morir Fidel Castro personalmente sentí lo mismo que al conocer las de terroristas de Estado como el argentino Rafael Videla, el chileno Augusto Pinochet o el paraguayo Alfredo Stroessner

Mas allá de mi respeto por el dolor que sienten aquellos convencidos de su legado “revolucionario”, al morir Fidel Castro personalmente sentí lo mismo que al conocer las de terroristas de Estado como el argentino Rafael Videla, el chileno Augusto Pinochet o el paraguayo Alfredo Stroessner, entre otros; junto a la utópica esperanza de que tales genocidas y fraticidas vayan desapareciendo de este mundo, si bien siempre habrá ‘líderes iluminados’ listos a reemplazarlos invocando ideologías ’milagrosas’ de derecha o de izquierda.

Pero además, como latinoamericano, la muerte de Castro me trae paz personal, pues puso su país al servicio de la desaparecida Unión Soviética para crear, no solo en Cuba sino en toda Latinoamérica, un frente de la Guerra Fría para lo cual implantó las trincheras revolucionarias soñadas por su camarada el ‘Che’ Guevara, entrenando e ideologizando a todas las bandas terroristas del Nuevo Continente que asesinarían a decenas de miles de civiles, militares, policías, diplomáticos, sindicalistas y empresarios, causando que Estados Unidos, al ver invadido su ‘patio trasero’, reaccionara con el sanguinario Plan Cóndor ejecutado por genocidas regionales, algunos electos y otros impuestos tras derrocar gobiernos constitucionales.
A Castro no le alcanzó con sojuzgar a su pueblo, e intentó hacerlo con toda Latinoamérica para regalársela a Moscú, sin importarle cuanto dolor causarían ambos, tanto bandas marxistas-leninistas como genocidas latinoamericanos sostenidos desde Washington, co-responsales de millones de exiliados, desplazados y muertos, por lo que aún hoy, desde México hasta Argentina y Chile, unos buscan sus desaparecidos y otros lloran sobre lápidas.

Como buen utópico, espero que desaparezca del mundo todo dictador, cualquiera sea su ideología. Y que, como ninguno acaba castigado, la foto de Fidel Castro acabe siendo producto de merchandising capitalista, como la del ‘Che‘. Será su peor castigo.
gerardoctkc@gmail.com

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